Cuando me topé por primera vez con su primer libro, en julio de 2016, ya llevaba casi tres décadas buscando respuestas para los problemas de salud míos y de mi familia.
Así que cuando di con aquel libro, no fue más que otro paso más en mi investigación para intentar encontrar respuestas.
Y cuando lo abrí, me di cuenta: vale, aquí no hay una gran biografía, no hay notas, no hay letras detrás de su nombre.
Leí el primer capítulo y vi de dónde sacaba su información, dije «vale», y después leí el libro entero.
Era el mejor libro de medicina que había leído nunca, y de verdad daba respuestas.
Y levanté las manos y dije: por fin lo he encontrado.
Y ahora ya podía dejar de buscar y empezar a aprender y a sanar. Y eso es lo que hice.


