Históricamente, las personas que vivían en climas del norte acababan con carencias extremas de vitamina C, magnesio y potasio durante el invierno. Eso era porque todo lo que tenían para comer a partir de cierto momento del año eran lácteos, huevos, cereales y algo de carne, con una cantidad insignificante de verduras que quedaban y aún menos fruta. Antes de que las entregas de productos frescos en camión se convirtieran en un pilar de la vida moderna, los habitantes de los pueblos se agolpaban alrededor de los trenes que, según los rumores, llevaban la rara caja de naranjas procedente de una tierra del sur; aunque, cuando había cítricos a bordo, la mayor parte iba a parar a familias adineradas y a los cargos del pueblo. Si una naranja suelta llegaba a manos de un vecino menos afortunado, valía su peso en oro. Eso era porque la gente de la época valoraba las naranjas por lo que eran: frutas milagrosas. Hoy, las naranjas han perdido su brillo ante los ojos del público.
Ahora la gente se preocupa por las alergias a los cítricos, y los dentistas advierten de que el ácido es malo para el esmalte dental. No te dejes atrapar por la indignación contra la naranja. La verdad es que las naranjas (y sus primas, las tangerinas) están llenas de la coenzima glutatión, que se activa gracias a su alto contenido de flavonoides y limonoides. Esta es una relación que la investigación médica todavía no ha aprovechado, y la que convierte a las naranjas y las tangerinas en una clave para sanar la epidemia de enfermedades crónicas del siglo XXI. Juntos, el glutatión, los flavonoides y los limonoides combaten los virus, protegen al cuerpo del daño por radiación y desactivan los metales pesados tóxicos del organismo. Las naranjas y las tangerinas también son abundantes en una forma de calcio bioactivo que no puedes conseguir en ningún otro sitio. El cuerpo absorbe este calcio al instante, lo que significa que estas bellezas cítricas en realidad ayudan a regenerar los dientes, no a destruirlos. Su contenido ácido no es destructivo; más bien trabaja a tu favor disolviendo las piedras en los riñones y los cálculos biliares.
Es hora de reconectar con aquella época en la que apreciábamos el verdadero valor de las naranjas y las tangerinas. Estas frutas cítricas dan vida y deberían ser una base de la dieta. La próxima vez que pases junto a una navel, una blood orange, una Valencia, una mandarina, una honey Murcott, una clementina o un tangelo Minneola, piensa en lo que podría haber significado para un antepasado de principios de 1900 y alégrate de que el progreso te haya dado la oportunidad de llevar su dulce néctar a tu vida.
Afecciones
Si tienes alguna de las siguientes afecciones, prueba a incorporar naranjas y/o tangerinas a tu vida:
- Enfermedad de las encías
- Piedras en los riñones
- Faringitis estreptocócica
- Cálculos biliares
- Osteoporosis
- Diabetes
- Hipoglucemia
- Exposición al moho
- Fatiga suprarrenal
- Infertilidad misteriosa
- Trastorno de estrés postraumático (TEPT)
- Ansiedad
- Depresión
- Infecciones del tracto urinario (ITU)
- Arteriosclerosis
- Cánceres de estómago e intestino
- Acné
- Hipertensión
- Batería baja del sistema reproductor
- HHV-6
- Citomegalovirus (CMV)
- Herpes zóster
- HHV-7
- Los aún no descubiertos HHV-10, HHV-11 y HHV-12
- Síndrome de fatiga crónica (SFC)
- Fibromialgia
- Esclerosis múltiple (EM)
- Lupus
- Enfermedad de Graves
- Esclerosis lateral amiotrófica (ELA)
- Vértigo
- Linfoma (incluido el no Hodgkin)
- Virus de Epstein-Barr (VEB)/mononucleosis
- Tiroiditis de Hashimoto
- Virus del papiloma humano (VPH)
- Enfermedad de Huntington
- Herpes simple 1 (VHS-1)
- Herpes simple 2 (VHS-2)
- Bursitis
- Síndrome del túnel carpiano
- Tendinitis
- Resfriados
- Nódulos
Síntomas
Si tienes alguno de los siguientes síntomas, prueba a incorporar naranjas y/o tangerinas a tu vida:
- Estreñimiento
- Fatiga
- Dolores y molestias errantes
- Visión borrosa
- Reflujo ácido
- Hormigueos y entumecimiento
- Debilidad
- Trastorno afectivo estacional (TAE)
- Gastritis
- Abatimiento
- Melancolía
- Cambios de humor
- Nerviosismo
- Dolor de mandíbula
- Retención de líquidos
- Alergias alimentarias
- Decoloraciones en la piel
- Desequilibrios hormonales
- Problemas de azúcar en sangre
- Pitidos o zumbidos en los oídos
- Sensaciones de zumbido o vibración en el cuerpo
- Dolor de espalda
- Lumbago
- Dolores corporales
- Rigidez corporal
- Hematomas
- Herpes labial
- Deshidratación
- Dificultad para tragar
- Dificultad para respirar
- Dolor de oído
- Sofocos
- Pérdida de energía
- Temblores
- Dolor de garganta
- Hipertiroidismo
- Hipotiroidismo
Apoyo emocional
El jugo de una naranja o una tangerina es como luz de sol líquida. Si a menudo te sientes triste, con ganas de llorar, abatido o decaído, las naranjas atraviesan la penumbra y arrojan luz sobre tu vida. Son el alimento perfecto para comer cuando te sientes privado de sol y solo, como si hubiera un vacío que necesita ser llenado. Las naranjas eliminan todo el frío y te llenan de calidez.
Lección espiritual
Las naranjas y las tangerinas nos recuerdan que a veces pasamos por alto los ingredientes más importantes de nuestra vida. De vez en cuando tenemos que pensar en lo que dejamos de lado o abandonamos y reevaluar si todo eso merecía de verdad ser devaluado. En el caso de estas frutas, puede que solo bebas un jugo de naranja ocasional (y te sientas culpable cuando lo haces), que tomes una clementina una vez al año o que untes mermelada de naranja en una tostada de forma esporádica, cuando lo cierto es que las naranjas y las tangerinas deberían ser un elemento central de tu dieta. A medida que las conviertas en una parte más importante de tu vida, mira a tu alrededor. ¿Qué más merece una segunda mirada?
Consejos
- Para aprovechar al máximo los beneficios de las naranjas y las tangerinas, consume cuatro al día.
- Como tentempié, rocía miel cruda sobre rodajas de naranja o tangerina. La miel aumentará en un 50 por ciento la capacidad de la pectina de los cítricos de matar y eliminar moho, levadura, virus y bacterias improductivas en el intestino.
- Como ayuda predigestiva, prueba a añadir un chorrito de jugo fresco de naranja o tangerina sobre tus ensaladas y platos favoritos. Ayudará a asegurar que digieras tu comida al mejor nivel posible.
Ensalada española de naranja y aceitunas
Con jugosas naranjas y saciantes aceitunas y aguacate, este plato dulce y salado es perfecto cuando buscas una comida que se sienta ligera y saciante al mismo tiempo. Además, es una maravilla visual, con colores vibrantes que ofrecen tanto beneficios para la salud como atractivo para la vista. Disfruta de esta ensalada sola, sobre hojas verdes de ensalada o en un wrap.
Ingredientes
- 6 naranjas, de cualquier variedad
- 1/4 de taza de aceitunas verdes en rodajas
- 1/4 de taza de perejil finamente picado
- 1/4 de taza de cebolla roja en rodajas finas
- 1 aguacate, en cubos
- Pimienta negra (opcional)
Preparación
- Corta la parte superior e inferior de cada naranja. Luego, apoyando cada naranja plana sobre la tabla de cortar, corta hacia abajo y alrededor de los lados, retirando toda la piel. Corta las naranjas horizontalmente en discos y colócalas en platos. Cubre las naranjas con el resto de los ingredientes, sirve y ¡disfruta!
Rinde de 2 a 4 raciones.


