Cargada de jugosos arándanos silvestres que estallan en tu boca y se apilan sobre una dulce base de coco y dátiles, esta tarta es tan sencilla y perfecta como parece. Se tarda solo unos minutos en prepararla... ¡y más o menos lo mismo en desaparecer! Disfrútala como postre, como snack o siempre que te apetezca.
Beneficios de los arándanos silvestres
Los arándanos silvestres ayudan a restaurar el sistema nervioso central y a eliminar las neurotoxinas virales del hígado. Además, contienen antioxidantes excepcionalmente potentes que ayudan a reparar el tejido de la tiroides y a reducir el crecimiento de nódulos.
Ingredientes
- 1/2 taza de coco rallado sin azúcar o nueces (sustituir por moras secas para la versión sin grasa)
- 2-3 tazas de dátiles medjool, sin hueso
- 1-2 tazas de moras secas
- 4 tazas de arándanos silvestres congelados, descongelados (reserva 1 taza para decorar la parte superior de la tarta al terminar)
- 3-4 plátanos (o mangos)
- 1 cda de sirope de arce o miel cruda (opcional)
Preparación
- Para la base, procesa los dátiles medjool, las moras secas y el coco rallado o las nueces (si los usas) en un procesador de alimentos hasta que queden bien integrados y suaves. Con las manos húmedas, coloca la mezcla en un molde para tarta de 9" o en moldes individuales para mini tartas y presiónala de forma uniforme en el fondo y por los lados. Corta 1-2 plátanos en rodajas y colócalas sobre la base. Mete en la nevera hasta que la necesites.
- Para el relleno, combina los arándanos silvestres, 1 plátano (o mango) y el sirope de arce (o la miel cruda) en el procesador de alimentos (o la licuadora) y tritura hasta que quede suave. Vierte la mezcla en la base de la tarta y cubre con el resto de los arándanos silvestres enteros. Déjala reposar en la nevera toda la noche, o en el congelador durante 2-3 horas. ¡A disfrutar!
Para 4-6 personas


