Tradicionalmente, una tortilla española ofrece capas de patata envueltas en una mezcla de huevo. Este clásico español está delicioso, pero no es un alimento ideal para quien quiera sanar de síntomas y afecciones, debido a los huevos, que alimentan a los patógenos responsables de los síntomas y las afecciones. Con esta receta puedes disfrutar del mismo sabor delicioso y de la misma experiencia de una tortilla española, pero hecha con harina de garbanzo en lugar de huevos. Además, no contiene lácteos ni gluten.
Beneficios: las patatas no son el problema
Las patatas no causan problemas de salud; los causan los demás ingredientes con los que suelen servirse, como los huevos, la mantequilla y la nata. También conviene tener cuidado de no meter las patatas en el mismo saco que el miedo a los cereales y a los alimentos procesados. Si estás evitando los alimentos «blancos», como el arroz blanco, la harina blanca, el azúcar blanco y los lácteos (como la leche, el queso, el yogur y la nata), ¡no elimines las patatas! Después de todo, una patata en su estado entero y natural no es blanca: está cubierta de una piel rica en nutrientes de color rojo, marrón, dorado, azul o morado.
Ingredientes
- 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra, dividida
- 1 cebolla amarilla mediana, cortada en rodajas finas
- 2 libras de patatas, peladas y cortadas en rodajas finas
- 2 tazas de agua, divididas
- 2 tazas de harina de garbanzo
- ½ cucharadita de sal marina (opcional)
- ¼ cucharadita de pimienta negra recién molida (opcional)
Preparación
- Pon una sartén antiadherente de cerámica mediana a fuego medio-alto y añade 1 cucharadita del aceite. Cubre bien la sartén.
- Cuando esté caliente, añade la cebolla y cocina de 3 a 5 minutos, hasta que se dore ligeramente. Añade la patata en rodajas finas y 1 taza del agua. Lleva a un hervor suave, tapa y cocina de 20 a 25 minutos, hasta que las patatas estén tiernas. Remueve de vez en cuando.
- En un bol mediano, combina el agua restante y la harina de garbanzo y bate con unas varillas hasta obtener una masa uniforme y sin grumos. Añade la sal y la pimienta (si las usas), y las patatas y la cebolla ya cocidas.
- Limpia la sartén y cúbrela con el aceite restante. Ponla a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, vierte la mezcla de harina de garbanzo y patata y deja que se cocine unos 5 minutos, hasta que se dore por la parte de abajo y por los lados.
- Coloca un plato sobre la sartén con la tortilla y dale la vuelta, luego desliza la tortilla de nuevo a la sartén para cocinar el otro lado durante otros 5 minutos.
- Pincha un agujero en el centro de la tortilla para asegurarte de que está cocinada por dentro. Retírala de la sartén y sírvela caliente. ¡Que la disfrutes!
Raciones: 6-8


