Aderezo de tahini con ajo crudo, aceite de oliva y dátiles en un cuenco

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Aderezo de tahini con ajo

Tanto si te encanta el ajo como si haces lo posible por evitarlo, hay algo seguro: el ajo merece ser aclamado como medicina para nuestro mundo actual. Se utiliza para aumentar la vitalidad desde la…

Redazione DetoxLifePubblicato 25 novembre 2017 · 6 min di lettura

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Tanto si te encanta el ajo como si haces lo posible por evitarlo, hay algo seguro: el ajo merece ser aclamado como medicina para nuestro mundo actual. Se utiliza para aumentar la vitalidad desde la antigüedad, y hoy es más importante para nuestro bienestar que nunca. Hacerle justicia al ajo requeriría un libro entero. Baste decir que, igual que su pariente la cebolla, el ajo es multifacético: desempeña muchos papeles distintos en la protección de la salud de una persona y tiene un alcance enorme en lo que puede hacer por ella. El ajo es antiviral, antibacteriano, antifúngico (incluido antimoho) y antiparasitario, y es rico en el fitoquímico alicina, un compuesto de azufre que previene enfermedades.

Al contrario de lo que sostienen algunas teorías equivocadas, el ajo no mata a las bacterias productivas del tracto intestinal. Solo mata a las bacterias improductivas, que funcionan con una frecuencia positiva. No confundas esto con el término grampositivo, que en realidad no se refiere a la carga eléctrica. Tanto las bacterias grampositivas como las gramnegativas que son dañinas para los humanos funcionan con una frecuencia positiva. En cambio, las bacterias productivas y beneficiosas (independientemente de si son gramnegativas o grampositivas) funcionan con una frecuencia negativa, la misma frecuencia con la que funcionamos los humanos. No hay que confundir esta carga negativa con una energía negativa y desfavorable: es algo bueno, es nuestra fuente de conexión con la tierra. Las bacterias improductivas, los gusanos y otros parásitos, los hongos y los virus funcionan todos con carga positiva. Cuando se instalan en nuestro organismo, nos drenan las baterías y perdemos esa conexión con la tierra. Entonces llega el ajo, cuyas propiedades antipatógenas tienen carga positiva. Lo semejante combate a lo semejante, y el ajo nos libra de los patógenos que nos estaban dañando. Y como las bacterias beneficiosas de nuestro intestino y los demás microorganismos que nos benefician tienen carga negativa y están conectados con la tierra, el ajo no los elimina.

Aunque el ajo tiene un cierto aspecto abrasivo, esa abrasividad es para tu beneficio. Ten por seguro que el ajo no altera nada que no deba alterarse: no te hace daño. Al contrario, es perfecto para combatir resfriados, gripes, faringitis estreptocócica, las bacterias que causan neumonía y los cánceres relacionados con virus. También extrae los metales pesados tóxicos del colon y te da un poderoso impulso inmunitario.

Afecciones

Si tienes alguna de las siguientes afecciones, prueba a incorporar el ajo a tu vida:

  • Faringitis estreptocócica, estreptococo vaginal, acné provocado por estreptococo, otras afecciones relacionadas con el estreptococo A y B, infecciones por hongos, infecciones del tracto urinario (ITU) como las infecciones de vejiga y de riñón, infecciones por estafilococo, edema, orzuelos, batería baja del sistema reproductor, infecciones de oído, infecciones de los senos paranasales, sinusitis crónica, deficiencias del sistema inmunitario, infección por H. pylori, resfriados comunes, gripe, neumonía bacteriana, cáncer de mama, laringitis, cánceres intestinales, cáncer de estómago, cáncer de esófago, cáncer de próstata, linfoma (incluido el no Hodgkin), virus de Epstein-Barr (VEB)/mononucleosis, enfermedad de tiroides, fatiga suprarrenal, migrañas, apnea del sueño, enfermedad de Lyme, artritis psoriásica, eczema, psoriasis, herpes simple 1 (HSV-1), herpes simple 2 (HSV-2), HHV-6, infertilidad, enfermedad inflamatoria pélvica (EIP), colitis ulcerosa, bronquitis crónica, sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO), nódulos tiroideos, cáncer de tiroides.

Síntomas

Si tienes alguno de los siguientes síntomas, prueba a incorporar el ajo a tu vida:

  • Hinchazón del sistema linfático, inflamación, parálisis de Bell, dolor de oído, goteo posnasal, dolores de cabeza, malestar digestivo, aftas, bazo agrandado, todos los síntomas neurológicos (incluidos hormigueos, entumecimiento, espasmos, tics, dolor nervioso y opresión en el pecho), inflamación del apéndice, dificultad para respirar, dolor de espalda, mal aliento, tos, dolor de pecho, congestión, opresión en el pecho, moscas volantes en la visión, exceso de mucosidad, fiebre, fatiga, estancamiento del hígado, dolores de cabeza, dolor de cuello, dolor en los senos paranasales, sobrecrecimiento de Candida.

Apoyo emocional

Cuando estés en un momento frágil y te sientas vulnerable y expuesto en tu trabajo, en casa o en una relación nueva, recurre al ajo. Es el alimento que hay que incorporar a la vida cuando necesitas protección y cobijo.

Lección espiritual

Antes de poder cosecharse, el ajo necesita mucho tiempo de reposo. Prospera en ese tiempo de anidación y quietud, cubierto por la tierra del bancal, cuando puede absorber nutrientes y construir su propio sistema inmunitario contra los patógenos que atacan a la vida vegetal, como el moho y otros hongos, los gusanos y los bichos; se fortalece durante la temporada de crecimiento para poder transmitirnos esa fuerza. Toma ejemplo del ajo y resérvate tu propio periodo de anidación cada año. Para acumular nuestras reservas físicas y nuestros sistemas inmunitarios espirituales, todos necesitamos un tiempo de descanso periódico frente a la contaminación, los patógenos, el estrés y esas personas de nuestra vida que nos drenan la energía. Renovados, podemos estar mejor preparados para nuestras propias temporadas de crecimiento.

Consejos

  • Fíjate en un bulbo de ajo. Está perfectamente empaquetado en pequeñas dosis autoselladas, es decir, los dientes. Es la forma que tienen Dios y la Madre Naturaleza de ofrecerte una medicina fácil de tomar para mantenerte sano. Trata un bulbo de ajo como si fuera un paquete de suplementos medicinales ya dosificados y procura coger un ritmo en el que consumas un diente al día. No te preocupes porque los dientes sean de distintos tamaños: los más pequeños tienen concentraciones más altas de nutrientes, así que cada «dosis» es comparable.
  • Aunque asar el ajo o cocinarlo de cualquier otra forma está delicioso y tiene valor, el ajo es más eficaz cuando se consume crudo. Prueba a mezclar ajo crudo en tus salsas para mojar, aliños de ensalada, sopas frías y otros platos favoritos.
  • Si sientes que estás empezando con algo como dolor de garganta, un resfriado o una gripe, pica un diente de ajo crudo y mézclalo con medio aguacate, un plátano o un poco de patata cocida. Repítelo tres veces al día hasta que te sientas mejor.

Aliño de ensalada de ajo y tahini

Es fácil preparar una buena cantidad de este aliño y conservarlo en la nevera toda la semana. Los sabores clásicos mediterráneos del aceite de oliva y el tahini se combinan maravillosamente con el ajo y el dulzor sutil de los dátiles. Disfruta de este aliño sobre las verduras de hoja que prefieras o úsalo como salsa para mojar tus verduras favoritas.

Ingredientes

  • 1/4 de taza de tahini crudo
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 2 dientes de ajo
  • 2 dátiles medianos (o 1 grande), sin hueso
  • 1/2 taza de agua

Preparación

  1. Pon todos los ingredientes en una batidora y tritura hasta obtener una mezcla homogénea.
  2. Vierte sobre tus verduras de ensalada favoritas y disfruta.

Para 1 o 2 raciones.

Le informazioni di questo articolo hanno scopo divulgativo e non sostituiscono il parere di un medico. Detoxlife traduce e riporta contenuti dell'archivio Medical Medium: prima di modificare dieta, integratori o terapie, consulta un professionista sanitario.
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