Esta agua de limón, jengibre y miel es refrescante e hidratante. Es la bebida perfecta para empezar el día (pruébala 30 minutos o más antes o después del celery juice), para recargar energías por la tarde o para ir bebiendo a lo largo del día. Cuando tomas este tónico curativo nada más despertarte, ayudas a tu hígado a eliminar las toxinas que ha ido recogiendo para liberarlas durante la noche, a la vez que le das al hígado y al cuerpo la hidratación y la glucosa fundamentales que necesita para empezar el día.
Beneficios
Los limones y las limas contienen sales minerales traza que descomponen patógenos como bacterias improductivas, moho, levadura y hongos, y ayudan a proteger el sistema inmunológico del hígado. Los altos niveles de calcio de los limones y las limas se unen a la vitamina C que contienen, y ambos entran en el hígado, donde despiertan a un hígado estancado, lento y graso, ayudando a aflojar y dispersar las células de grasa.
Se sabe que el jengibre ayuda enormemente a la digestión y la asimilación, y se considera ampliamente que ayuda a prevenir resfriados, gripes, mareos por movimiento y vértigo. El jengibre también puede ayudar a aliviar los calambres menstruales, las náuseas, la acidez de estómago, las migrañas, el dolor de garganta, el agotamiento, la fatiga y el estreñimiento, y es excelente para aliviar la gripe estomacal y las intoxicaciones alimentarias.
La miel cruda contiene una combinación de azúcares que el hígado necesita desesperadamente, además de vitaminas, minerales y otros nutrientes, cientos de los cuales no están registrados en la investigación médica ni en la ciencia. La miel cruda es antimicrobiana: antiviral, antibacteriana y antifúngica, todo en uno. Cuando llega al hígado en su estado descompuesto y asimilado, da un golpe de efecto y le ofrece al hígado todo lo que necesita de una vez: el sistema inmunológico del hígado se fortalece al instante.
Ingredientes
- 1 a 2 pulgadas (2,5 a 5 cm) de jengibre fresco
- 2 tazas de agua
- 1/2 limón
- 2 cucharaditas de miel cruda
Preparación
- Ralla el jengibre dentro de las 2 tazas de agua.
- Deja reposar el agua al menos 15 minutos, e idealmente más tiempo. Incluso puedes dejarla reposando en la nevera toda la noche si quieres.
- Cuela el jengibre del agua cuando estés listo para beberla y añade el zumo de limón y la miel cruda.
Consejos
- Como alternativa a rallar el jengibre, prueba a cortarlo en unos trozos pequeños y exprimirlos con un prensa-ajos: funcionará como un mini exprimidor. Asegúrate de sacar después la «pulpa» del prensa-ajos, picarla finamente y añadirla también al agua.
- Puede ser útil preparar de antemano un lote grande de agua de jengibre para ir bebiendo cuando quieras. Para obtener los mejores resultados, añade la miel y el limón justo antes de consumirla.


