Los albaricoques son increíblemente ricos en minerales y en betacaroteno, y son una de las frutas más curativas que puedes comer. Son una de las mejores fuentes de hierro orgánico y cobalto, lo que los hace muy beneficiosos para la anemia, los trastornos digestivos y la salud reproductiva. Los albaricoques son muy beneficiosos para los trastornos autoinmunes, como el síndrome de fatiga crónica, la artritis reumatoide, la fibromialgia, el asma, el lupus, la colitis, el SII y el SOP.
Corazón, peso y prevención de enfermedades
También son maravillosos para mantener el corazón fuerte y sano, además de ser un potente agente para perder peso. La alta concentración de betacaroteno de los albaricoques los convierte en un alimento excelente para la prevención de enfermedades, sobre todo las pulmonares, cutáneas y de estómago. Y son muy útiles para ayudar a que el cabello vuelva a crecer y para mejorar la calidad de tu cabello, piel y uñas.
Frescos o secos
Los albaricoques frescos siempre son lo mejor, pero cuando no los tienes disponibles, los secos son una gran alternativa. Busca variedades silvestres y/o orgánicas que no tengan conservantes como el dióxido de azufre. Un puñado de albaricoques secos orgánicos cada día es un tentempié fantástico que puede ayudarte a mantenerte con energía y concentrado a lo largo del día.


