La amigdalitis está causada por el virus de Epstein-Barr (EBV), que en sus primeras fases toma la forma de mononucleosis (o mono). La zona linfática donde residen las amígdalas se infecta mientras estas luchan contra el EBV. La bacteria Streptococcus es el cofactor del EBV que puede inflamar aún más las amígdalas.
Cómo se dejó de buscar la causa
Cuando las amigdalectomías empezaron a ganar adeptos, era una época en la que los niños comenzaron a presentar amigdalitis, y la creencia predominante pasó a ser que había que extirpar las amígdalas. Se convirtió en un pensamiento tan dominante que nadie se planteó siquiera si, en lugar de eso, se podía abordar la causa original de la amigdalitis. El foco en el avance médico que supuso la amigdalectomía enterró por completo el misterio de esta amigdalitis tan extendida. Una vez que las amigdalectomías se volvieron algo habitual, a nadie en la facultad de medicina se le animaba ya a indagar en el problema, porque se había convertido en un «eso ya está visto y hecho». Quita las amígdalas, decía el razonamiento, y quitas el problema. ¿Para qué perder más tiempo pensando en ello?
El problema de centrarse en las bacterias
Las comunidades médicas reconocen ahora que las amígdalas están ligadas al sistema inmunitario, así que extirparlas no es la mejor primera opción cuando están infectadas. Ahora los antibióticos se han convertido en la primera línea de defensa preferida. Esto es problemático, porque aunque las bacterias cofactor pueden inflamar más las amígdalas, las bacterias no son la causa subyacente de la amigdalitis; lo es el EBV. Todo este tiempo ha sido el virus de Epstein-Barr juvenil el que ha estado causando la inflamación de las amígdalas.


