Los ángeles antes de la caída están considerando la decisión de caer y pensando en dar sus primeros pasos en esa dirección. Se les está presentando a los ángeles de la oscuridad —los ángeles caídos que están entregados por completo a la oscuridad y que se han apartado del todo de Dios— y a los ángeles que están cayendo, que trabajan en parte para Dios y en parte para la oscuridad según sus propias condiciones, y a los ángeles antes de la caída los están tentando.
Los ángeles antes de la caída todavía no han desafiado ni traicionado a Dios, ni siquiera parcialmente. Pero sienten curiosidad y están escuchando lo que predican los ángeles de la oscuridad. Están escuchando el ruido, que es lo que hacen las personas sin parar cuando traicionan a la gente.
El discernimiento angélico y el discernimiento humano
El discernimiento angélico es distinto del discernimiento humano. Que un ángel decida si dar ese paso en dirección a un ángel caído y empezar así el proceso de caer es una forma de discernimiento diferente de la que practica un ser humano cuando prueba algo o cree en algo. El discernimiento angélico conlleva un precio enorme, es decir, una vez que se comete el error, ya no hay vuelta atrás jamás. Cuando un ser humano comete un error en su proceso de discernimiento, siempre hay redención. Siempre existe la capacidad de cambiar de camino y de rumbo, sin importar cuáles hayan sido los errores ni lo graves que sean. Un ser humano puede cometer un error grave y fallar por completo al usar el discernimiento y, aun así, luchar por renacer, recuperarse y evolucionar a partir de un error, a diferencia de los ángeles.


