Las bananas contienen proteína biodisponible, omegas beneficiosos, fibra, agua, antioxidantes y fitoquímicos curativos como el potasio. Los alimentos ricos en potasio, como las bananas, son extremadamente útiles para muchas afecciones del sistema digestivo. El potasio ayuda a la función nerviosa del tracto digestivo.
Aliadas antipatógenas y prebióticas
Las bananas también son antipatógenas, y son además un prebiótico increíble: esto significa que, al mismo tiempo que ayudan a destruir y eliminar las bacterias improductivas del intestino adhiriéndose a ellas, alimentan a los microorganismos beneficiosos que viven allí. Las bananas tampoco alimentan a patógenos como bacterias y virus. Los patógenos están detrás de muchas afecciones y síntomas digestivos, junto con muchas otras enfermedades crónicas. Las bananas tienen propiedades antivirales, antibacterianas y antifúngicas.
El «Efecto Jesús»: calman el tracto intestinal
Las bananas calman el tracto intestinal. Tienen una cualidad de «caminar sobre el agua» que yo llamo el Efecto Jesús. Esto se refiere a la forma en que avanzan por el tracto intestinal sin tocar el revestimiento intestinal. Los compuestos químicos de las bananas se convierten en un escudo similar a una película entre la banana y el revestimiento del tracto intestinal. Mientras los nutrientes de la banana (y de otros alimentos que estén en el intestino al mismo tiempo) pueden atravesar ese escudo y absorberse en tu revestimiento intestinal, a medida que la banana se descompone no roza el revestimiento intestinal. Su compuesto químico cubre y calma el revestimiento como un ungüento curativo.
Antiespasmódicas
Las bananas también son antiespasmódicas y pueden aliviar los calambres gástricos y los trastornos gastrointestinales relacionados con el estrés.
Cómo elegirlas
Las bananas se digieren mejor cuando están mayormente amarillas, tienen algo de firmeza y presentan pequeños puntos marrones en la piel.


