Los chiles picantes maduros (normalmente rojos, naranjas o amarillos) contienen una variedad concreta de vitamina C. Esta vitamina C es un antioxidante fuerte y resistente que estimula la actividad de las células inmunitarias: despierta a las células del sistema inmunitario y hace que busquen toxinas, venenos e incluso patógenos.
Qué le hace la capsaicina a los patógenos
A los virus y a las bacterias malas no les gusta la capsaicina. Y no les gusta que este compuesto fitoquímico les suba la temperatura. La capsaicina es un irritante directo para los patógenos y puede incluso provocarles la muerte. Los patógenos que viven en la boca, la garganta, el estómago o el intestino delgado son los que más se ven perjudicados por la capsaicina. Los patógenos que viven en lo más profundo del hígado y de otros órganos se ven menos afectados, porque estos órganos protegen y amortiguan a esos virus y bacterias malas. Esto no significa que debas subir el nivel de picante e intentar inundar tu cuerpo con grandes cantidades de chile picante. Si metes ese nivel de picante en concentraciones grandes dentro del cuerpo, eso podría dañar los órganos. Al final, te pondrás enfermo y seguirás teniendo patógenos.
Movimiento de la mucosidad: la purga
Los chiles picantes tienen otro atributo medicinal poderoso, y es el movimiento de la mucosidad, la purga y la estimulación de las membranas mucosas para ayudar a mover y desplazar la congestión. Los compuestos fitoquímicos de los chiles picantes, junto con la capsaicina, provocan una acción de arrastre, expansión de los vasos sanguíneos y estimulación y movimiento del sistema linfático, creando una purga. Este proceso hace que la nariz gotee y que los senos paranasales drenen, y permite que la purga ayude a mover las toxinas hacia zonas como los riñones, donde pueden excretarse a través de la orina.
Un hígado estancado que despierta
Esta purga abre la posibilidad de hacer sitio nuevo para el hígado al desatascar un sistema linfático congestionado, de modo que un hígado lleno de viejos contenedores de toxinas pueda liberar algunas de esas toxinas, permitiendo que ocurra un nuevo ciclo de limpieza y desintoxicación. Los hígados que ya están calientes por estar sobrecargados y sobreexigidos pueden estimularse con la capsaicina, permitiendo que el calor del hígado se desplace y que un hígado estancado despierte. A menudo, las personas que más aman los chiles picantes son personas con hígados estancados, lentos, grasos y calientes. De forma innata, están intentando tratar su hígado con chiles picantes.


