Cuando un patógeno como el virus de Epstein-Barr reside en tu hígado y se alimenta de distintas toxinas, como los metales pesados cobre y mercurio, pueden aparecer afecciones cutáneas muy molestas. Diferentes patógenos —e incluso distintas cepas del mismo patógeno— tienen apetitos distintos por toxinas distintas. Según qué combinación esté presente en tu hígado, obtendrás un sarpullido u otro.
Por qué aparecen las erupciones en la piel
Las reacciones en la piel se forman porque, mientras el virus se alimenta de su comida favorita, también la elimina, liberando una forma mucho más tóxica y destructiva del cobre o el mercurio original: una dermatoxina. Esta dermatoxina, una toxina metilada vaporizada, puede viajar con facilidad por el tejido conectivo y los órganos. Si tienes un hígado perezoso, este veneno refabricado puede acumularse hacia atrás en el sistema linfático, abrirse camino hasta la piel, dejar depósitos en el tejido graso subcutáneo y quedarse atrapado ahí.
Liberar dermatoxinas hacia la superficie de tu piel es la forma magistral que tiene tu cuerpo de protegerte. Las dermatoxinas son altamente inflamatorias para el tejido de la piel y provocan imperfecciones, fisuras, grietas, costras, descamación, cicatrices, sangrado y sarpullidos de todo tipo.
El nivel en que estos síntomas alteran tu vida puede depender de la cepa de EBV u otro virus presente, de los niveles de metales pesados u otras toxinas que haya dentro del hígado, de lo perezoso que esté tu hígado y de tu alimentación actual, que podría incluir alimentos poco útiles que alimentan la causa de fondo: la cepa viral.
Cómo actúa el jugo de apio
El jugo de apio destruye la membrana celular externa del virus y lucha contra él, reduciendo con el tiempo tu carga viral. El jugo de apio ayuda a restaurar tu sistema inmunitario para que combata el virus. También arrastra las toxinas fuera del hígado, un apoyo fundamental para ayudar a eliminar los metales pesados tóxicos de los que se alimenta el virus y que causan el eccema y la psoriasis. Además, fortalece un hígado debilitado, algo que tiene cualquiera que padezca eccema y psoriasis.


