El SIBO debería pasar a llamarse «sobrecrecimiento estreptocócico del intestino delgado», porque la verdad es que Streptococcus es el principal tipo de bacteria que causa el SIBO y, en muchos casos, el único tipo de bacteria implicado. Más aún: los diagnósticos generales de estreptococo deberían sustituir a los diagnósticos de SIBO; el foco no debería limitarse al intestino delgado. El sobrecrecimiento de estreptococo no se queda quieto en un sitio. Si el estreptococo está en el tracto intestinal delgado, es probable que también esté en el colon y en la zona rectal, y también en el estómago.
El estreptococo puede extenderse mucho más allá del intestino delgado
Las bacterias pueden prosperar no solo en el tracto intestinal, sino también en el estómago durante años o incluso décadas cuando los niveles de ácido clorhídrico son lo bastante bajos; incluso pueden crear úlceras en el estómago y tejido cicatricial en la parte inferior del esófago. El estreptococo puede incluso viajar más arriba, lo que significa que alguien con SIBO podría de hecho tener una proliferación de estreptococo desde la boca hasta el recto. También puede llegar al páncreas. Es probable que el estreptococo se esconda además en el hígado, sosteniéndose con los contenedores de basura que hay allí. En particular, los antibióticos viejos que se acumulan en el hígado contienen subproductos del petróleo que le dan al estreptococo alimento de sobra para prosperar ahí.
Cómo el jugo de apio ayuda a sanar el SIBO
El jugo de apio aniquila la bacteria estreptocócica que causa el SIBO. El jugo de apio contiene sales de grupo de sodio aún no descubiertas que exponen y destruyen el estreptococo, de modo que, con el tiempo, los síntomas del SIBO pueden mejorar y sanar. El jugo de apio también ayuda a desintoxicar y fortalecer el hígado, algo esencial para alguien con SIBO, porque el SIBO se remonta a un hígado que no recibe el apoyo que necesita. También ayuda a fortalecer y aumentar la producción de ácido clorhídrico y de bilis. Las grasas y proteínas sin digerir que se pudren y se enrancian en el intestino delgado son un alimento delicioso para el estreptococo y otros patógenos, pero una bilis y un ácido clorhídrico más fuertes pueden empezar a descomponerlas, de modo que el estreptococo tiene menos de qué alimentarse.


