La historia de Susan
Susan tenía dolor de estómago, vómitos, falta de aire y fatiga crónica, y no era capaz de levantarse de la cama por la mañana para cuidar de sus dos hijos pequeños. Una noche, cuando tocó fondo, se topó con la información de Medical Medium. ¡Gracias, Susan, por compartir tu historia e inspirar a los demás!
La fatiga y el virus Epstein-Barr
El mismo virus —el virus Epstein-Barr (EBV)— que causa tantas otras afecciones también puede causar fatiga. Este síntoma puede aparecer en distintas etapas del EBV. Al principio, durante la fase de mononucleosis, la fatiga puede aparecer porque tu sistema inmunitario pone su energía en combatir tu primera infección viral activa, presente y lista para pasar a la acción en la sangre. Una vez que el EBV está en los órganos, puede aparecer un segundo tipo de fatiga: la fatiga neurológica, provocada por las neurotoxinas que libera el virus. La fatiga neurológica se confunde con frecuencia con la fatiga suprarrenal, aunque en realidad son distintas. La fatiga neurológica y la fatiga suprarrenal pueden darse por separado o al mismo tiempo, porque una tiene que ver con el sistema nervioso y la otra con el sistema endocrino.
Fatiga neurológica frente a fatiga suprarrenal
La fatiga suprarrenal es una afección real y legítima: hay una razón por la que le dediqué un capítulo en Medical Medium. Aun así, debemos tener cuidado de no identificar cada caso de fatiga como fatiga suprarrenal, que es lo que está ocurriendo hoy en muchas comunidades médicas. Tomar la fatiga suprarrenal como la respuesta universal nos distrae de la verdad, que es que el virus Epstein-Barr en fase avanzada está atacando el sistema nervioso central de incontables personas. Las neurotoxinas virales inundan sus organismos y crean una encefalitis viral (inflamación del cerebro) indetectable que genera nervios irritados, letárgicos y sensibles por todo el cuerpo, y que puede interponerse en la vida de formas devastadoras.


