Angelle lidiaba con una ansiedad incapacitante, niebla mental, depresión, acné quístico, fatiga crónica, reflujo ácido, ardor de estómago, hinchazón, dolores de estómago, náuseas, infecciones urinarias, infecciones de riñón y mucho más. Ella comparte cómo llevar a la práctica la información de Medical Medium le cambió la vida por completo. ¡Gracias, Angelle, por compartir tu historia para inspirar y animar a los demás!
De dónde viene realmente la niebla mental
La niebla mental crónica puede ser muy disruptiva en la vida de una persona. La niebla mental proviene en su mayor parte del hígado y, en parte, del cerebro. Como ya sabes a estas alturas, el hígado alberga a ciertos alborotadores; por ejemplo, al patógeno EBV. Muchísimas personas cargan con una carga viral de EBV en el hígado sin darse cuenta. Si tu hígado también está lleno de otros alborotadores, estos le darán de comer al virus. Uno de esos alimentos es la adrenalina, que el hígado absorbe como una esponja para protegerte de que esta hormona del estrés te queme el sistema nervioso central cuando estás en modo de lucha o huida (incluso en sus formas más leves, como conducir en medio de un tráfico denso). Esa adrenalina basada en el miedo es una fuente de alimento para el EBV. Los metales pesados tóxicos y los pesticidas son otros alimentos virales favoritos.
Por qué el virus se instala en el hígado
La mismísima razón por la que virus como el EBV acampan en el hígado es que las fuentes de alimento ahí son muy abundantes. Cuando el EBV las consume, libera distintas formas de materia de desecho, y una de ellas es una neurotoxina. A medida que el hígado se va llenando de estas neurotoxinas, llega a su capacidad máxima, y en ese punto escapan al torrente sanguíneo a medida que la sangre fluye desde el hígado.
Cómo llegan las neurotoxinas al cerebro
Las neurotoxinas tienen una capacidad de viaje única, una cualidad de infiltración, casi como la de un fumigante, que les permite transportarse con facilidad a distintos lugares: es lo que les permite cruzar la barrera hematoencefálica. En el cerebro, pueden nublar, interferir y provocar cortocircuitos en los neurotransmisores.


