El diente de león te ayuda a depurar la radiación, los metales pesados tóxicos, el DDT y otros venenos.
Lo que hace único al diente de león es que se puede usar todas las partes de la planta: la raíz, las hojas, la flor e incluso el tallo.
Qué limpia cada parte de la planta
Las flores limpian los órganos huecos, como el estómago y el tracto intestinal, la vesícula biliar, la vejiga, los pulmones, el útero y el corazón.
Los fitoquímicos de las hojas del diente de león purifican la sangre y además ayudan a llevarla a lugares de difícil acceso, así que las hojas son imprescindibles para los problemas circulatorios, como la mala circulación. El amargor de las hojas también está pensado para exprimir las toxinas del sistema linfático, lo que las hace ideales para ayudar con el linfoma no Hodgkin, los ganglios linfáticos inflamados y el edema.
Los tallos limpian los órganos densos, como el bazo, el hígado y el cerebro; por ejemplo, expulsando la bilis que ya no sirve.
La raíz del diente de león desintoxica aún más profundo dentro de esos órganos densos. Es la parte más amarga de la planta y obliga a los órganos a purgarse en el nivel más profundo para conseguir una purificación más intensa.
Nutrientes y beneficios
El diente de león aporta nutrientes vitales como vitamina A, vitaminas del grupo B, manganeso, yodo, calcio, hierro, magnesio, selenio, sílice y clorofila, que te dan energía y ayudan a tu cuerpo a mantener a raya la enfermedad. El diente de león es un preventivo útil para prácticamente cualquier enfermedad y es especialmente bueno para la próstata.
Cómo usarlo
- Toma té de raíz de diente de león.
- Come las hojas de diente de león en ensaladas o en zumo.
- Prepara un té frío con las flores.
- O usa tintura de raíz de diente de león sin alcohol.


