El mito: «el jugo de apio es casi todo agua»
Escucharás a algunas fuentes decir que el jugo de apio es, en su mayor parte, agua. Eso pasa por alto uno de los puntos más importantes sobre esta humilde hierba (sí, el apio es una hierba) y sobre lo que hace por nuestro cuerpo.
Sí, el jugo de apio contiene lo que fácilmente podríamos llamar agua. Pero no es el agua con la que llenarías una piscina. No es el agua que pondrías en un estanque de peces. No es el agua que sale de una manguera, ni la que sale de tu grifo, ni la que cae del cielo en forma de lluvia. Sencillamente, no es agua tal y como pensamos en el agua.
Un tónico vivo, saturado de información
Si oyes rumores de que beber un vaso de agua es básicamente lo mismo que beber un vaso de jugo de apio, has de saber que no es cierto. El jugo de apio es un líquido curativo, un tónico estructurado que está lleno de la vida de la hierba y de la historia vital, la energía y los nutrientes de esa planta.
«Un vaso de jugo de apio está saturado de información. Está saturado de inteligencia. Está saturado de cantidades abundantes de oligoelementos y sales de sodio en racimo. Y no es solo eso. El agua hidrobioactiva del jugo de apio está organizada de tal manera que suspende de forma única esos nutrientes que dan vida y esos compuestos fitoquímicos, de modo que están listos para ser entregados a tu cuerpo. Esta agua está viva y tiene un sistema, uno que se estudiará en los años venideros.»


