Soy un gran fan de las bayas silvestres desde que disfrutaba recogiéndolas de niño en Maine, mientras Spirit me hablaba de sus propiedades curativas aún por descubrir y me decía cuáles podía comer sin peligro y cuáles debía evitar. Por suerte, hoy no hace falta vivir en el campo ni cerca del bosque para tener acceso a las bayas silvestres. Es muy probable que tu supermercado local venda arándanos silvestres congelados, el alimento más curativo del planeta, y también podría vender otros tipos de bayas silvestres según la zona del mundo en la que vivas. Es increíble, pero los arándanos silvestres se vuelven aún más potentes cuando se congelan. Pero antes, es esencial que sepas por qué las bayas silvestres son tan importantes en primer lugar.
Una razón importante es que están cubiertas de bióticos elevados (elevated biotics): microorganismos que superan a cualquier probiótico del mercado, ya sea nacido en la tierra o en un laboratorio. Estos microorganismos elevados están presentes en los productos orgánicos sin lavar mientras crecen, así que cuando comes una baya silvestre, una manzana, una hoja de kale o cualquier otra cosa que recojas directamente de la planta o poco después de su cosecha, estarás incorporando estos microorganismos tan importantes que todos necesitamos. Los beneficios de estos microorganismos son infinitos, así que tanto si estás lidiando con una condición específica como si te preocupan los efectos del envejecimiento, las bayas silvestres recién recogidas son para ti. Primero, veamos más de cerca qué hacen los bióticos elevados.
Los bióticos elevados
Aún sin descubrir por la ciencia y la investigación médica, los bióticos elevados son capaces de hazañas asombrosas. Estos microorganismos evitan el ácido clorhídrico de tu estómago, así como la bilis y las sales biliares de tu duodeno e intestino delgado, para llegar hasta tu íleon, situado al final del intestino delgado, donde pueden instalarse y hacer el trabajo de mantener tus células vivas. En pocas palabras, los bióticos elevados tienen un importante poder rejuvenecedor. Esto significa que podrías haber comido un puñado de bayas silvestres hace diez años y los bióticos elevados de esas bayas siguen vivos y coleando en tu intestino.
La razón por la que es tan vital que los bióticos elevados estén presentes en el íleon es que ayudan al cuerpo a producir B12. ¿Ya tomas un suplemento de B12? Aun así, es crucial que tu cuerpo tenga estos microorganismos para que tu suplemento funcione. Los bióticos elevados son los responsables de activar tu suplemento de B12, como si accionaran un interruptor. Sin ellos, básicamente estás tirando tus suplementos a la basura. Hoy casi todo el mundo tiene deficiencia de B12, incluidas las personas que se hacen análisis de niveles de B12 y cuyos resultados salen en el rango normal o alto. Cuento por qué ocurre esto en mi libro, Life-Changing Foods. Históricamente, lo normal era comer frutas, verduras y hierbas recién recogidas del campo, del huerto o del entorno silvestre, así que la gente recibía niveles más altos de bióticos elevados. Esto es parte de por qué los problemas cerebrales, los trastornos digestivos, las enfermedades autoinmunes y tantas otras enfermedades crónicas eran mucho menos comunes en épocas anteriores.
Con bióticos elevados presentes en tu tracto digestivo, tu cuerpo también puede combatir el SIBO, detener al estreptococo en seco y reducir el reflujo ácido. Además, la H. pylori y otros tipos de bacterias no pueden sobrevivir en tu estómago o intestinos cuando están presentes los poderosos microorganismos que se encuentran en las bayas silvestres y en otras plantas orgánicas sin lavar.
Los arándanos silvestres y otras variedades de bayas
Aunque todas las bayas silvestres son increíblemente ricas en nutrientes y beneficiosas, los arándanos silvestres son el alimento más potente de todos. Con inmensas propiedades curativas, los fitoquímicos de estas bayas (también sin descubrir por la ciencia) actúan como imanes que atraen a los metales pesados tóxicos, los sacan del cerebro y del hígado y los eliminan del cuerpo. Son especialmente eficaces cuando se comen junto con los otros cuatro alimentos del protocolo Heavy Metal Detox de Medical Medium.
Sin embargo, no te preocupes si no consigues hacerte con arándanos silvestres. Las moras de morera, las fresas silvestres, las bayas de tilo, las grosellas y las frambuesas negras silvestres, por nombrar algunas, también son extremadamente ricas en nutrientes y están llenas de ciertos aminoácidos y antioxidantes que la ciencia y la investigación médica aún no han explorado. Cuando era más joven, me llevaba a casa cubos llenos de moras de morera de los árboles que crecían cerca de mi casa y las congelaba. Es notable que los antioxidantes de las bayas silvestres no disminuyen cuando se congelan.
Si te preguntas qué tienen las bayas silvestres que las hace tan ricas en nutrientes, la respuesta está en sus distintos pigmentos, que es donde los antioxidantes y los aminoácidos están especialmente presentes. Si alguna vez has cortado o apretado bayas silvestres frescas, probablemente habrás notado que sangran un morado o rojo oscuro. Este es un indicador de lo llenas de nutrientes que están. Sus pieles profundamente pigmentadas les dan su increíble poder curativo. Su contenido increíblemente alto de nutrientes las hace especialmente eficaces para eliminar toxinas y metales pesados del cuerpo, de los que se alimentan virus como el virus de Epstein-Barr, el herpes zóster y otros virus. También es posible que hayas notado que las bayas cultivadas, o las que no son silvestres, están menos saturadas de pigmentos, lo que significa que también están menos saturadas de nutrientes.
Las bayas silvestres, en concreto los arándanos silvestres, son la fruta más adaptable del planeta, ya que han sobrevivido a sequías, al frío y a inundaciones, así que hay miles de años de información única descansando dentro de cada planta, y no hay dos bayas iguales. Además, los microorganismos de las bayas silvestres son una variedad distinta de biótico elevado respecto a los que viven en otros tipos de bayas, lo que las hace más potentes, pero esto no significa que debas dejar de comer bayas normales. Si cultivar o recoger bayas silvestres no es una posibilidad donde vives o no puedes acceder a arándanos silvestres congelados, sigues teniendo opciones. Puedes usar arándano silvestre en polvo, que es una incorporación increíble a cualquier dieta. Además, hay varios híbridos y variedades de plantas que no son silvestres y, al final del día, cualquier baya es sin duda mejor que ninguna baya. Silvestres o no, echa un vistazo a las bayas de tu mercado local de productores. En verano seguro que habrá frambuesas, moras y arándanos a la venta que también están llenos de maravillosas propiedades curativas. Cada una ofrece beneficios únicos. Puedes leer más sobre las propiedades curativas de los arándanos silvestres en concreto y de las bayas en general en Life-Changing Foods.
Los antioxidantes
Los antioxidantes están presentes en todas las frutas, pero los que se encuentran en las bayas silvestres son especialmente potentes, capaces de detener el proceso de oxidación. Las células se oxidan, es decir, se degradan y mueren, a causa de venenos y toxinas. Puede que ya conozcas los radicales libres, que las industrias médica y de belleza proclaman como una gran amenaza, pero es un término generalizado para referirse a células dañadas y toxinas que produce tu cuerpo. No abarca la multitud de otras toxinas que absorbemos de limpiadores, detergentes, ambientadores, productos químicos de alfombras, humos de escape, metales, etcétera. También nos oxidamos por los patógenos presentes en el cuerpo, que se alimentan y después excretan neurotoxinas y dermatoxinas, una verdad que la ciencia y la investigación médica todavía no conocen. Hoy casi todo el mundo tiene al menos un patógeno dentro de su cuerpo.
Es importante entender a qué te enfrentas (este tipo de venenos están por todas partes), pero por suerte las bayas tienen antioxidantes que nos protegen de estas toxinas. ¿Cómo funciona exactamente? La oxidación ocurre cuando las toxinas a las que estamos expuestos o que heredamos de nuestras líneas familiares (una de las razones por las que un bebé puede estar muy enfermo) dañan nuestros tejidos y estructuras celulares, y acaban envenenando y matando nuestras células. En el cerebro, por ejemplo, los metales pesados hacen que las sustancias químicas neurotransmisoras se ensucien, mueran y exploten. Puede que lo experimentes como ese síntoma frustrante y a veces incapacitante que es la niebla mental. Además, estos metales alimentan a virus como el de Epstein-Barr (EBV), responsable de enfermedades autoinmunes como Hashimoto, lupus, síndrome de fatiga crónica, esclerosis múltiple, eccema y muchas más. De nuevo, esto tampoco lo conoce la ciencia ni la investigación. Para saber más sobre el EBV y cómo está afectando a la salud de millones de personas, consulta mi libro, Thyroid Healing. Y encima de todo esto, también envejeces cada vez más rápido si esta muerte celular está ocurriendo en tu cuerpo y no comes los alimentos adecuados (piensa en las bayas silvestres y en los demás alimentos curativos que menciono en mis libros) para contrarrestar este proceso y ayudar a tu cuerpo a reproducir células.
El mito sobre el azúcar de la fruta
Hay muchas dietas de salud de moda que ahuyentan a sus clientes de la mayoría de las frutas, pero animan a consumir bayas porque tienen un índice glucémico bajo. Sin embargo, la cantidad de bayas permitida en estas dietas suele ser mínima. Consumir solo uno o dos puñados de bayas a la semana no hará el trabajo de combatir el envejecimiento interno. Los azúcares presentes de forma natural en la fruta son especialmente beneficiosos para el cerebro. No necesitas tener miedo de la fruta. Repito: no necesitas tener miedo de la fruta. Como se explica más arriba, la fruta está repleta de los antioxidantes necesarios para ayudar a combatir la enfermedad y el envejecimiento. Si te preocupa el azúcar de la fruta o te han dicho que evites la fruta, es vital que leas mi artículo y escuches mi programa de radio sobre el miedo a la fruta (Fruit Fear). Es fundamental para tu salud y tu futuro que hagas sitio en tu dieta para la fruta.
Tu cuerpo necesita los antioxidantes de la fruta, especialmente los que se encuentran en las bayas silvestres, para eliminar los oxidantes y evitar que las células se deterioren. La verdad aún por descubrir es que las células de tu cuerpo no reciben nutrientes, minerales ni vitaminas sin que haya azúcar implicado. No hablo de azúcares procesados y refinados, sino del azúcar natural de la fruta especialmente y también de alimentos ricos en carbohidratos como las patatas, las batatas y las calabazas de invierno. Si te estás privando de fruta, tu cuerpo está funcionando con reservas viejas de azúcar de tu cerebro y tu hígado. Esto significa que tus células no pueden absorber ningún nutriente nuevo. ¿Por qué? Porque las células de tu cuerpo solo se abren para recibir vitaminas y minerales cuando están unidos a azúcares naturales. Como bonus extra, los azúcares de la fruta, especialmente de las bayas silvestres, contienen de forma natural vitaminas, antioxidantes, fitoquímicos y oligoelementos. Si sigues una dieta sin fruta o con muy poca fruta y además tomas suplementos, tus células no podrán absorber del todo los nutrientes de tus suplementos. Tanto los nutrientes de los alimentos como los de los suplementos necesitan estar unidos a azúcares naturales como los que se encuentran en la fruta para absorberse correctamente. Esta es información que no encontrarás en ningún otro sitio porque la ciencia todavía no la ha descubierto.
Cómo seguir adelante
¿Alguna vez has ido a recoger bayas? El simple hecho de estar al aire libre y tocar las bayas reajusta tu presión arterial y sana el alma. Esos recuerdos también actúan como pequeñas meditaciones que traen sanación cuando los evocas. Y luego comerlas a diario o tan a menudo como puedas aporta multitud de beneficios curativos. Intenta buscar todas las bayas silvestres o cultivadas que puedas. Tómalas en el desayuno o como tentempié, añádelas a zumos, batidos, ensaladas, salsas para mojar, aliños y postres. Incorpora el batido de detox de metales pesados, que es tan importante para todo el mundo. Todas estas son formas maravillosas de disfrutar de las bayas. Para más ideas, busca «berries» en mi blog y encontrarás muchas recetas deliciosas. Lee sobre sus muchas propiedades curativas aquí y en Life-Changing Foods y luego piensa en lo que has leído mientras comes tus bayas. Esto amplificará aún más sus beneficios. También podrías hacer un curso de herbología o de recolección silvestre para aprender sobre las bayas, o hablar con alguien que sepa identificar zarzas comestibles para poder aprovechar las bayas que crezcan en tu zona. El paso más importante es empezar a comerlas tan a menudo como puedas para aprovechar su poder curativo.


