¿Te has topado con un muro en tu salud? ¿Has buscado respuestas por todas partes sin obtener resultados? ¿Te sientes enfermo, cansado y atascado? Si es así, no eres el único. Incontables personas están en la misma situación, luchando y sufriendo con lo que yo llamo enfermedad misteriosa. Seguro que has oído el término antes, muy probablemente en una noticia sobre seis niños de un pueblo pequeño que fueron hospitalizados con síntomas inexplicables. A eso, sin duda, podrías llamarlo «enfermedad misteriosa». Pero si dejamos ahí la definición, ignoramos a las innumerables personas que van de médico en médico, que a veces reciben etiquetas como síndrome de fatiga crónica, artritis reumatoide, tiroiditis de Hashimoto o enfermedad de Lyme, y que aun así no se sienten mejor. Personas cuya vida está en pausa mientras enfrentan enfermedades autoinmunes y otras formas de enfermedad crónica. Personas que darían cualquier cosa por recuperar su vida.
Es hora de un enorme toque de atención sobre lo extendida que está la enfermedad misteriosa. Migrañas, depresión, diabetes tipo 2, fibromialgia, lupus, esclerosis múltiple, TDAH, autismo, vértigo, Candida, colitis, enfermedad de Crohn: aunque tengan nombre, siguen siendo un misterio para quienes las padecen y para los profesionales de la salud que tanto desean que sus pacientes mejoren. ¿Con qué frecuencia has visto a alguien recuperarse por completo de una de estas afecciones?
Quizá tú o alguien que conoces haya encontrado un alivio temporal de los síntomas. ¿Y la desaparición completa de una afección crónica de fondo? Mi conjetura es que tu respuesta es pocas veces, o nunca. Eso es porque la ciencia médica todavía no ha descubierto los secretos de por qué estas y otras enfermedades misteriosas enferman a la gente, ni qué pueden hacer estos pacientes para recuperarse. Las etiquetas no son respuestas, y controlar los síntomas no es sanación verdadera.
No hay tiempo que perder
Los pacientes con enfermedades misteriosas se enfrentan a tratamientos ineficaces o a diagnósticos erróneos y siguen viviendo con dolor. O sufren un conjunto de síntomas que los médicos no saben nombrar, y luego cargan con la idea de que quizá se han imaginado sus dolencias. He hablado con mujeres que, veinte años antes de conocernos, empezaron a experimentar síntomas neurológicos, fatiga extrema y vértigo. Jamás habrían imaginado que dos décadas después seguirían buscando respuestas sobre cómo mejorar. Y no habrían podido concebir que verían a sus hijas recorrer exactamente el mismo camino de enfermedad sin respuestas. Si no estás bien, dudo que sientas que tienes veinte años que perder.
La medicina ha avanzado a pasos agigantados en tecnologías y procedimientos que salvan vidas. ¿Dónde estaríamos sin la cirugía de urgencia, la atención preventiva y los milagros de la terapia de rehabilitación? Los médicos son héroes. Hacen que el mundo siga girando. Lo que pasa es que todavía no se les han dado las herramientas para diagnosticar correctamente y tratar de verdad las enfermedades misteriosas que aquejan a tanta gente.
Una hoja de ruta hacia la curación
Hay respuestas al misterio de qué te está enfermando: explicaciones reales y físicas de tus males. Tu enfermedad no es una manifestación de tus pensamientos; no la atrajiste. No está en tu cabeza. Tu cuerpo quiere sanar, y puede sanar. Si alguna vez has oído la teoría de la enfermedad autoinmune, esa de que el cuerpo a veces se confunde y se ataca a sí mismo, déjala ir. El cuerpo nunca se ataca a sí mismo. Tu cuerpo no te ha traicionado.
Aunque te sientas agotado y débil, tu cuerpo es fuerte, porque te ha mantenido con vida hasta ahora. Está trabajando duro por ti, esperando el día en que descubras los secretos de cómo sanar. Mereces volver a tomar el volante de tu vida, superar el muro de la enfermedad.
Por eso llené mi nuevo libro, Medical Medium: Secrets Behind Chronic and Mystery Illness and How to Finally Heal, con tantas respuestas de salud como pude. Lo escribí como una hoja de ruta hacia la curación, porque es hora de que recuperes tu vida. Son planes sólidos que puedes seguir para recuperarte, no teorías que solo llevan a callejones sin salida. He visto a decenas de miles de clientes dar un giro a su vida con esta información, y es hora de que llegue al público. Es hora de que la información te llegue a ti.
Plan para el bienestar
Para activar el potencial de sanación de tu cuerpo, prueba este ejercicio: haz planes para cuando vuelvas a estar bien. Cuando estás enfermo, es fácil desesperarse. Los placeres de la vida que antes disfrutabas quedan fuera de tu alcance, y es comprensible que proyectes tu destino hacia el futuro, temiendo que los has perdido para siempre. Pero mantén el corazón ligero. Cuando te descubras instalado en ese lugar de preocupación, guíate con suavidad para reorientar tus pensamientos.
- Imagina los lugares que quieres ver, los pasatiempos que quieres explorar, las pasiones que no ves la hora de redescubrir.
- Lee libros sobre tus intereses, visita tus webs favoritas, habla con amigos y familiares sobre lo bien que lo pasarás.
- Haz listas con todos tus planes.
- Acepta el presente lo mejor que puedas y luego medita sobre tu futura libertad.
No estás enfermo porque hayas tenido una mentalidad «equivocada». Mejorar no es solo cuestión de pensamiento positivo. Pero si practicas este poderoso ejercicio con regularidad, prepararás tu cuerpo para responder a los pasos que des hacia tu recuperación, y para sostenerte en tu camino de sanación.


