Las fresas son una fruta dulce y deliciosa que además es una potencia nutricional y un superalimento increíble en todos los sentidos. Están repletas de vitaminas A, del complejo B y E, y de minerales como el manganeso, el hierro y el zinc. Son ricas en antioxidantes, lo que potencia su capacidad para reconstruir, reparar y rejuvenecer el cuerpo.
Beneficios para las afecciones autoinmunes
También tienen niveles altos de fenoles, que actúan como antiinflamatorio, lo que las convierte en un alimento esencial para quienes sufren trastornos autoinmunes como asma, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, artritis reumatoide, esclerosis múltiple, síndrome de piernas inquietas, colitis, EPOC, SII, neuropatía, enfermedad de Crohn, lupus, síndrome de Guillain-Barré y tiroiditis de Hashimoto.
Sistema inmunitario y visión
Cargadas de vitamina C, ayudan a reforzar el sistema inmunitario al mantener a raya los resfriados, la gripe y las infecciones respiratorias. También son muy conocidas por ser beneficiosas para la degeneración macular asociada a la edad y para los problemas relacionados con la visión.
Salud cardiovascular
Las fresas contienen ácido elágico y flavonoides, que son buenos para la salud cardiovascular y pueden ayudar a prevenir enfermedades del corazón y accidentes cerebrovasculares, y ayudar a reducir el colesterol.
Pérdida de peso
También son un alimento fantástico para perder peso, ya que tienen pocas calorías y muchos compuestos nutricionales que son vitales para una salud óptima.
Cómo elegirlas y usarlas
Durante el verano, busca fresas de cultivo local para obtener el máximo beneficio nutricional y para la salud. Las fresas congeladas ecológicas también son una buena alternativa cuando no hay frescas disponibles. Las fresas son una incorporación excelente a los batidos, las ensaladas de fruta y las ensaladas verdes mixtas, y son el tentempié perfecto a cualquier hora del día.


