Estas galletas son un acierto fácil cuando tienes amigos y familia de visita o bocas pequeñas hambrientas que alimentar. Con su bonito color morado, que viene de los arándanos silvestres, son una opción extra divertida y sin necesidad de colorantes ni tintes artificiales. Y lo mejor de todo: es una forma más de que tus hijos tomen más arándanos silvestres. Estas galletas no contienen grasas radicales como aceite o mantequilla, ni lácteos, huevos o gluten.
Beneficios
Los arándanos silvestres fortalecen el tracto intestinal y alimentan a las bacterias buenas que viven allí, lo que beneficia enormemente al hígado.
Ingredientes
- ¼ de taza de arándanos silvestres congelados
- ¼ de taza de miel cruda
- ¼ de taza de azúcar de coco
- 1 ½ tazas de harina de avena sin gluten, más si hace falta
- ½ taza de almidón de tapioca
- ½ cucharadita de polvo de hornear
- ¼ de cucharadita de canela (opcional)
Rinde: 20-24 galletas
Preparación
- Precalienta el horno a 350°F (180°C). Forra una bandeja grande de horno con papel de hornear.
- En un cazo pequeño, combina los arándanos, la miel cruda y el azúcar de coco. Remueve con frecuencia a fuego medio-bajo hasta que la mezcla se haya derretido y forme una salsa de arándanos uniforme. Retira del fuego y pasa la mezcla a un bol mediano.
- Incorpora la harina de avena, el almidón de tapioca, el polvo de hornear y la canela (si la usas). Mezcla y amasa hasta obtener una masa suave que no se pegue. Añade más harina de avena o un poco de agua para lograr esa consistencia.
- Extiende la masa entre dos hojas de papel de hornear y usa un cortapastas para cortar formas en la masa. Pasa las galletas a la bandeja preparada y hornea de 8 a 11 minutos, o hasta que las galletas empiecen justo a dorarse en los bordes.
- Saca del horno y deja enfriar antes de servir.
Conservación
Estas galletas están más ricas el mismo día en que se hornean, pero puedes guardarlas en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 1 o 2 días.


