Si buscas respuestas para la salud del cerebro y del intestino, no hace falta que mires más lejos: el higo es la respuesta. Es la herramienta definitiva para equilibrar estos dos aspectos del bienestar tan entrelazados.
Beneficios para el cerebro y el sistema nervioso
Los higos tienen fitoquímicos únicos que están unidos a minerales como el potasio y el sodio biodisponibles, que nutren y construyen específicamente los neurotransmisores y, al mismo tiempo, apoyan las neuronas y las sinapsis del cerebro. Es una fruta poderosa para ayudar a prevenir el Alzheimer, el Parkinson, la demencia y otras enfermedades neurológicas, incluida la ELA.
Beneficios para el intestino
En el plano intestinal, los higos son, al igual que los dátiles, uno de los alimentos más eficaces del planeta para limpiar el intestino. La piel alimenta a las bacterias buenas del intestino y además es antiséptica: elimina bacterias intestinales improductivas, parásitos, moho y metales pesados tóxicos, mientras que las semillas se introducen en los pliegues intestinales y ayudan a destruir las bacterias, los virus y los hongos causantes de enfermedades que se esconden en esos recovecos. La pulpa y la fibra de la fruta masajean el revestimiento intestinal y fortalecen el sistema inmunitario digestivo para ayudarte a dejar de lidiar con el dolor de estómago y la hinchazón.
Los higos ayudan con todo tipo de problemas intestinales, como la diverticulitis, la inflamación del apéndice, el estreñimiento, el colon inflamado y las complicaciones por C. difficile.
Los higos son ricos en vitaminas como las del grupo B, que están unidas específicamente a fitoquímicos para reducir la radiación en el cuerpo. También son abundantes en oligoelementos, micronutrientes, antioxidantes y mucho más: los higos son un alimento maravilloso para todo tipo de dolencias y nunca deberían pasarse por alto. La próxima vez que te enfrentes a cualquier problema de salud, piensa en los higos como un arma secreta.
Cómo usarlo
Para conectar con todo lo que los higos pueden ofrecerte, tanto a nivel nutricional como metafísico, intenta comer nueve higos en un día (o un múltiplo de nueve). Masticar un tallo de apio (rico en sales minerales) junto con cada higo que comas es una combinación nutricional perfecta.


