Un escudo contra los patógenos
Este aminoácido entra en el hígado y actúa como una cortina de humo frente a todos los patógenos responsables de las enfermedades hepáticas y los trastornos autoinmunes. Los patógenos, sobre todo los de la familia herpética como el Epstein-Barr, el herpes zóster (shingles), el HHV-6, el HHV-7 y los aún desconocidos HHV-10, HHV-11, HHV-12, HHV-13, HHV-14, HHV-15 y HHV-16, odian la lisina. Es como el polvo que sale de un extintor: un retardante que impide que estos bichos se multipliquen.
Alivio para todo el sistema nervioso
Al inhibir y reducir la carga de patógenos, la L-lisina actúa como un antiinflamatorio para todo el sistema nervioso, especialmente el sistema nervioso central y los nervios vago y frénico, que son los objetivos de las neurotoxinas que producen el EBV, el herpes zóster y otros bichos.
Beneficios
La L-lisina fortalece el sistema inmunitario y ayuda en algunas de las funciones más importantes del hígado. Ayuda con los trastornos autoinmunes, la enfermedad hepática, el TMJ, la parálisis de Bell, la ciática, la enfermedad de Lyme, la fibromialgia, el eccema, la fatiga, los zumbidos en los oídos, los problemas de equilibrio, las migrañas, los problemas de tiroides, los nódulos, los quistes, el SOP (PCOS), la endometriosis, la artritis reumatoide (RA), el lupus, la esclerosis múltiple (MS), el TMJ, el herpes zóster, el herpes labial, la neuropatía, las moscas volantes, los fibromas, las aftas, las llagas y úlceras en la boca y en la lengua, y mucho más.
Tomarla durante todo el año
Cuando tomas L-lisina durante todo el año, tienes menos probabilidades de coger una gripe fuerte o de que un patógeno como el EBV o el herpes zóster —ya sea uno que ya tengas o una cepa nueva que hayas pillado— se multiplique y cause síntomas nuevos o un empeoramiento de los síntomas que ya tienes.


