Alimentos ricos en glucosa y suplementos antivíricos para sanar de la ELA

Home/Blog/Salute e sintomi

Salute e sintomi

La verdad sobre la ELA

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA), conocida también como la enfermedad de Lou Gehrig y enfermedad de la motoneurona, es una de las enfermedades misteriosas más malinterpretadas de hoy en día. Se…

Redazione DetoxLifePubblicato 2 maggio 2017 · 14 min di lettura

#desintoxicación#ela#metales pesados#salud neurológica#suplementos#virus

La esclerosis lateral amiotrófica (ELA), conocida también como la enfermedad de Lou Gehrig y enfermedad de la motoneurona, es una de las enfermedades misteriosas más malinterpretadas de hoy en día. Se está difundiendo desinformación sobre la ELA y se están produciendo muchos diagnósticos incorrectos de esta enfermedad que están teniendo consecuencias devastadoras. Si tú o un ser querido sufrís de ELA, es importante que sepáis que hay esperanza. La sanación es posible una vez que entiendes qué hay realmente detrás de la ELA.

Detrás de la etiqueta de ELA

El nombre técnico de esta enfermedad significa en griego «sin nutrición para los músculos». Aunque los médicos tienen una etiqueta que ponerle a las personas, la ELA sigue siendo una enfermedad completamente misteriosa para las comunidades médicas. En el mundo de la medicina convencional es probable que oigas describir la ELA como una enfermedad de la motoneurona. Esto es casi cierto. La ciencia y la investigación médicas todavía no saben que la ELA es en realidad una enfermedad inflamatoria vírica en la que los virus se alimentan de metales pesados tóxicos del organismo, y esto puede afectar a las neuronas. Normalmente, un nivel elevado de aluminio es uno de los metales presentes en el cerebro y en otras partes del cuerpo.

Si te han puesto la etiqueta de ELA, es probable que tengas diversos metales pesados en el organismo, incluida una gran cantidad de aluminio. Como explico en mi libro Medical Medium: Secrets Behind Chronic and Mystery Illness and How to Finally Heal, estos metales tóxicos son el combustible perfecto para los virus. En el caso de la ELA, suele haber una infección vírica grave por HHV-6 junto con otras cepas de virus del herpes que se alimentan de estos metales. Cuando los síntomas se agravan y los ligeros hormigueos y entumecimientos se convierten en una pérdida aguda del control muscular, a menudo se debe a una inflamación cerebral grave desencadenada por la infección vírica.

Si te encuentras en una silla de ruedas y los médicos parecen reticentes sobre tus posibilidades de supervivencia, es posible que tu cuerpo esté invadido por virus. Aunque llegues a este punto, todavía puedes darle la vuelta a tu condición. En este caso, es fundamental trabajar con un médico o profesional para crear un protocolo de sanación que incluya alimentos y suplementos que combatan los virus de forma natural y extraigan los metales pesados del cuerpo.

Las comunidades médicas siguen sin conocer, trágicamente, las verdaderas causas del sufrimiento de las personas en lo que respecta a la mayoría de los síntomas y condiciones neurológicas. Puede que un médico culpe a tus genes o sugiera que tu cuerpo se está atacando a sí mismo, pero estas ideas de moda son incorrectas y dañinas. Hablo de ello en profundidad en Thyroid Healing.

Un diagnóstico temerario

La ELA es una enfermedad real, igual que otras enfermedades crónicas, pero las creencias dañinas asociadas a la etiqueta de ELA pueden destruir la salud de las personas en lugar de ayudarlas a entender que son plenamente capaces de sanar.

Que hoy te pongan la etiqueta de ELA puede tener en alguien un efecto similar al que tuvo un diagnóstico de VIH/sida en las personas durante la crisis del sida de los años 80. Este retrovirus no era la razón por la que la gente moría, pero como se asociaba tan fuertemente una sentencia de muerte con ese diagnóstico, las personas caían rápidamente en un estado mental de desesperanza y abatimiento que afectaba enormemente a su salud general. Muchas de las personas que tenían este retrovirus prácticamente benigno también sufrían terribles variedades de estreptococo que desencadenaban problemas neumáticos; toda una serie de virus del herpes, incluidos HHV-7, HHV-8 y HHV-9, y las variedades no descubiertas que saqué a la luz, como HHV-10, HHV-11 y HHV-12; y/o sufrían exposición a contaminantes, toxinas, fármacos y metales pesados tóxicos.

Por una serie de razones distintas del retrovirus, las personas experimentaban el colapso total de su sistema inmunitario. Cuando a alguien le daban un diagnóstico de VIH/sida a principios y mediados de los 80, ni siquiera consideraba la posibilidad de sobrevivir, y eso llevó a muchas personas a rendirse rápidamente y a derrumbarse mental y físicamente. La razón por la que parece que ya casi nadie muere de VIH es que las fuentes que perpetuaban esta falsedad dañina se callaron. Esto está permitiendo que el sistema inmunitario de las personas se fortalezca y se mantenga fuerte.

Un diagnóstico de ELA parece afectar a las personas de forma similar, y por eso a menudo lo llamo un «diagnóstico temerario». Es importante entender el peso que puede tener un diagnóstico y cómo las creencias sobre un diagnóstico pueden llevar a un miedo o un pánico inmensos. Si una persona tiene infecciones víricas graves, su condición puede empeorar debido a estas respuestas emocionales.

En el mundo médico, diagnosticar la ELA es básicamente un juego de adivinanzas. Lo más probable es que el médico observe cómo el paciente lucha con cada vez más síntomas mientras los fármacos inmunosupresores, los esteroides o los antibióticos recetados no consiguen mejorar su condición. Si el paciente sigue deteriorándose de forma constante, el médico puede darle un diagnóstico de ELA (u otra enfermedad neurológica).

Las pruebas neurológicas que los médicos usan actualmente para identificar la ELA están lejos de ser infalibles y rara vez ofrecen información que los médicos puedan usar con total certeza. Numerosos neurólogos con los que he hablado coinciden conmigo en este punto. Me han mencionado múltiples casos en los que pacientes perfectamente sanos han tenido resultados preocupantes en las pruebas neurológicas. Y sin embargo, el paciente nunca había tenido los problemas sugeridos y esos problemas nunca aparecieron con el tiempo. Puede que aun así quieras hacerte pruebas neurológicas, pero sé consciente de las posibles imprecisiones de estas pruebas.

Hombres y mujeres

A los hombres se les diagnostica ELA un poco más frecuentemente que a las mujeres. Aunque a lo largo de la historia a menudo se ha considerado a los hombres más fuertes que las mujeres en varios aspectos, a la hora de luchar contra una enfermedad, las mujeres han demostrado de forma constante una voluntad de vivir más fuerte que la de los hombres.

Las mujeres poseen una voluntad poderosa de sobrevivir, de hacerse más fuertes y de soportar las inclemencias. Esa voluntad ardiente ayuda a las mujeres a sobrellevar el peso de un diagnóstico, así como los síntomas y las condiciones, mejor que la mayoría de los hombres. En muchos casos, los hombres se deterioran rápidamente después de recibir diagnósticos que les hacen sentirse mal o inútiles durante un periodo prolongado de tiempo. Esto es especialmente cierto en casos en los que ya hay una sensación de desesperanza asociada a la etiqueta, como ocurre con la ELA.

Superar un diagnóstico de ELA

James, de 47 años, un cliente con el que trabajé hace años, empezó a notar rigidez en las manos, los hombros y las piernas mientras trabajaba en su empleo en la fábrica. Después empezó a experimentar espasmos musculares y entumecimiento. Un neurólogo diagnosticó a James ELA basándose únicamente en sus síntomas. Fue un diagnóstico completamente incorrecto. En realidad, James mostraba síntomas del síndrome de Guillain-Barré, otra condición misteriosa. (Comparto la verdadera causa del Guillain-Barré —desconocida para las comunidades médicas— en Medical Medium).

Poco después de que le dieran a James el diagnóstico de ELA, empezó a experimentar espasmos. Buscó la opinión de otros dos especialistas, que no contradijeron el diagnóstico de ELA y que sugirieron que en unos cinco a siete años su cuerpo se derrumbaría por completo. Esta noticia dejó a James en un estado constante de estrés y agitación emocional. Todo esto exacerbó los síntomas de James, alimentando su creciente pánico. Por aquel entonces, la esposa de James, Julie, supo de mí y pidió una cita.

Les expliqué que James tenía un virus del herpes, el HHV-6, en el cerebro, además de metales pesados, incluidos niveles altos de aluminio y cobre. Tras esta valoración, la pareja comentó que debían de haber llegado al lugar equivocado porque a James le habían diagnosticado ELA. Le expliqué a James que simplemente le habían puesto una etiqueta para su enfermedad misteriosa, no una causa real.

Expliqué a James y a Julie que una condición inflamatoria vírica en el cerebro de James era la responsable de sus problemas neurológicos. Su cuerpo no solo estaba luchando contra el HHV-6, sino también contra otros dos virus del herpes. Estos virus, que habían invadido tanto su cerebro como su médula espinal, se alimentaban del alto nivel de aluminio, así como de otros metales pesados presentes en su organismo.

Spirit recomendó a James que volviera a la fábrica en la que había trabajado y pidiera una investigación de exposición. Tras la investigación, se descubrió que gas de óxido de aluminio había estado saliendo a chorros de una tubería de ventilación dañada en la zona en la que James había estado trabajando. Este polvo y vapor de aluminio, subproducto del trabajo con aluminio, había estado envenenando en silencio a los trabajadores de la fábrica durante meses, hasta que Spirit lo dio a conocer.

En cuanto James dejó de creer que estaba cerca de morir, sus síntomas mejoraron rápidamente. Parte de su protocolo fue el plan de desintoxicación de metales pesados, que ayudó a extraer aluminio, cobre y mercurio de su cuerpo y su cerebro. También usó suplementos antivíricos naturales (para recomendaciones y dosis de suplementos, consulta Liver Rescue) para combatir el HHV-6 y los demás virus del herpes de su organismo.

En lugar de sufrir durante cinco años hasta que su cuerpo se derrumbara por completo, como habían predicho los especialistas, James sanó por completo y pudo volver a abrazar la vida que llevaba antes de su enfermedad.

Pasos para sanar

A lo largo de las décadas he ayudado a otras muchas personas a revertir por completo sus síntomas neurológicos etiquetados como ELA. A continuación tienes algunas sugerencias y recomendaciones que pueden ayudarte a comenzar tu camino de sanación y a vivir una vida plena y vibrante.

Glucosa y sales minerales

Si sufres algún síntoma o condición neurológica, es fundamental incorporar glucosa en abundancia a tu dieta. Para sanar, el sistema nervioso central necesita una gran cantidad del azúcar natural que se encuentra en las frutas y en verduras ricas en carbohidratos como las patatas y el boniato.

Las dietas altas en grasas, altas en proteínas y bajas en carbohidratos no son recomendables para nadie que sufra ELA, enfermedad de Lyme, esclerosis múltiple (EM) o cualquier otro síntoma o condición neurológica. En estos casos es fundamental una dieta llena de glucosa natural en abundancia. Si te preocupa comer fruta, echa un vistazo a mi capítulo sobre el miedo a la fruta (Fruit Fear) en Medical Medium.

El sistema nervioso central también se beneficia de una dieta rica en sales minerales procedentes de alimentos como la col rizada, las espinacas y el zumo de apio. Los snacks para la salud suprarrenal que ofrezco en mi blog también son útiles.

Construir músculo

El boniato y otros alimentos ricos en carbohidratos ayudan a construir músculo. Esto puede sorprenderte, porque mucha gente cree erróneamente que la proteína ayuda a construir músculo. En realidad, solo dos cosas ayudan a construir músculo: consumir carbohidratos limpios esenciales (lee todo sobre esto en Liver Rescue) y usar de verdad los músculos. La glucosa construye músculo rápidamente. Si lo dudas, piensa en los simios musculosos de 136 kilos del zoo que se alimentan de plátanos e higos.

Las personas con condiciones neurológicas a menudo no usan sus músculos tanto como quienes no sufren problemas de salud. Algunas personas están demasiado enfermas para levantarse de la cama, y mucho menos para caminar o hacer ejercicio. En estos casos, es vital alimentar los músculos con carbohidratos llenos de glucosa para evitar que te consumas mientras trabajas en combatir tu enfermedad neurológica.

Esta es otra razón para evitar las dietas altas en proteínas o en grasas, como las dietas cetogénicas o paleo, mientras sanas de una condición neurológica. Una dieta baja en carbohidratos puede causar un síndrome de desgaste rápido, que puede confundirse con ELA o con una EM que empeora.

En su lugar, incorpora patatas, frutas y calabazas de invierno a tus comidas y snacks. La abundancia de lisina y los numerosos aminoácidos que se encuentran en todas las variedades de patata pueden ser especialmente potentes para mantener o fortalecer los músculos. Si comes carne junto con las patatas, la proteína animal puede impedir que las patatas ofrezcan sus muchos beneficios a los músculos. Para obtener el máximo beneficio de los alimentos sanadores, separa las comidas ricas en carbohidratos, como un bol de patatas o de fruta, de cualquier proteína animal.

Si aumentas la cantidad de fruta y de verduras con almidón que incorporas a tu dieta y reduces mucho el consumo de proteína, es posible que puedas mantener y fortalecer tus músculos. Liver Rescue Mornings y las demás pautas de sanación de Liver Rescue son fundamentales.

Alimentos de apoyo

Llenar tu dieta con abundantes frutas, verduras y hojas verdes es fundamental. Los antioxidantes y fitoquímicos que se encuentran en estos alimentos son vitales para sanar. Sumérgete en Life-Changing Foods para descubrir sugerencias de alimentos sanadores.

  • Los arándanos silvestres (wild blueberries) son un arma poderosa contra los síntomas relacionados con la ELA.
  • Las granadas, las cerezas y las naranjas también pueden ofrecer un apoyo valioso.
  • Los melones contienen electrolitos increíbles que pueden ayudar a cualquiera que esté trabajando para revertir los síntomas de la ELA.
  • El aloe vera y el zumo de hierba de trigo son otros dos alimentos que puedes considerar incorporar.
  • Las hojas verdes son importantes porque contienen preciosas sales minerales. Sin embargo, no tienen la densidad calórica de otras frutas y verduras, así que cuando comas hojas verdes asegúrate de acompañarlas de plátanos, patatas, dátiles, mangos, orejones de albaricoque, lentejas, judías negras, quinoa (un grano que la gente suele tolerar bien), boniato, calabaza butternut u otros alimentos ricos en carbohidratos.
  • El Medical Medium Heavy Metal Detox Smoothie puede ser una pieza increíble del rompecabezas de la sanación. El zumo en polvo de hierba de cebada, la espirulina, el cilantro, el dulse atlántico y los arándanos silvestres son sus cinco componentes fundamentales.

Suplementos

  • El ácido alfa-lipoico (ALA) es un suplemento increíble para la ELA.
  • La seta chaga puede ayudar a matar virus y es sorprendentemente útil para las personas que tienen aluminio en su organismo.
  • Una B-12 de alta calidad que contenga tanto adenosilcobalamina como metilcobalamina es un suplemento valioso para alguien con síntomas o condiciones neurológicas.
  • La hoja de ginkgo contiene un alcaloide que puede apoyar a los neurotransmisores, algo especialmente importante para quienes sufren condiciones neurológicas o un diagnóstico grave de ELA.
  • La N-acetilcisteína (NAC) ayuda a apoyar el sistema nervioso central, incluida la vaina de mielina que rodea los nervios.
  • La melisa posee potentes propiedades antivíricas, especialmente contra los virus de la familia del herpes.
  • El oro iónico, en pequeña cantidad, puede ofrecer apoyo.
  • La vitamina D, aunque no es tan importante como sugiere la mayoría de la gente del mundo médico, puede apoyar la sanación neurológica. Prueba con una dosis diaria de 2.000 UI.
  • El diente de león y el cardo mariano pueden ayudar a apoyar el hígado, que normalmente contiene metales pesados (junto con el cerebro).
  • Vitamina C liposomal y/o Micro-C.
  • Coenzima Q10.
  • Vitamina E.
  • Curcumina y cúrcuma.

Para recomendaciones de suplementos de alta calidad, echa un vistazo a mi página de suplementos preferidos.

Seguir adelante

Si te han dado un diagnóstico de ELA, esfuérzate al máximo por mantenerte con el ánimo ligero. La ELA no es una sentencia de muerte. Es algo de lo que eres plenamente capaz de sanar y de dejar atrás. Ahora tienes la información y las herramientas para eliminar los virus del herpes y los metales pesados tóxicos. Mi esperanza es que puedas seguir adelante con este conocimiento que cambia la vida, con la motivación restaurada y con una fe renovada en la capacidad de tu cuerpo para sanar.

Le informazioni di questo articolo hanno scopo divulgativo e non sostituiscono il parere di un medico. Detoxlife traduce e riporta contenuti dell'archivio Medical Medium: prima di modificare dieta, integratori o terapie, consulta un professionista sanitario.
← Torna al blog