La lechuga romana es una verdura de hoja fantástica que contiene los 8 aminoácidos esenciales. También es rica en omega-3, calcio y hierro, y tiene más vitamina C que una naranja. La lechuga romana es rica en betacaroteno, folato y vitaminas E y K.
Beneficios
El betacaroteno y el folato de la lechuga romana pueden reducir el riesgo de infartos y derrames cerebrales, mientras que las vitaminas E y K pueden ayudar a equilibrar el azúcar en sangre, fortalecer músculos y huesos y construir un sistema inmunitario saludable.
También puede ayudar a prevenir la oxidación del colesterol, y su alto contenido en silicio ayuda a reparar y renovar articulaciones, huesos, arterias y tejidos conectivos. La lechuga romana también es única porque contiene niveles muy bajos de ácido oxálico, lo que la convierte en la verdura de hoja ideal para quienes son propensos a los cálculos renales y/o al dolor articular.
Sus propiedades antiespasmódicas ayudan al sistema cardiovascular y al tracto digestivo. La lechuga romana contiene compuestos sedantes que relajan los nervios y calman el cuerpo. Puede ayudar a prevenir las pesadillas y a favorecer un buen descanso nocturno.
Cómo usarla
La lechuga romana es una excelente adición a los batidos. Licúa una cabeza de lechuga romana con dos naranjas: tiene más calcio que un vaso de leche.
O prepara un batido con plátanos, arándanos, lechuga romana y un poco de agua de coco para un impulso de energía con proteínas y antioxidantes.
Para las ensaladas, la lechuga romana picada es una base crujiente excelente para todos tus ingredientes. O prueba a rellenar hojas enteras con guacamole, salsa y brotes y cómetelas como un taco.


