Este es el snack perfecto para tener esperando cuando tus hijos lleguen a casa del colegio: rodajas crujientes de manzana junto a una salsa de caramelo pegajosa. Puede que quieras doblar la receta, porque este plato desaparecerá antes de que te des cuenta.
Beneficios de las manzanas
Las propiedades antiinflamatorias de la manzana la convierten en una de las mejores opciones cuando te enfrentas a prácticamente cualquier enfermedad. La encefalitis (inflamación del cerebro), el SII (inflamación intestinal) y las infecciones virales (que pueden provocar inflamación de los nervios) son solo algunas de las afecciones en las que las manzanas pueden desempeñar el papel nutricional clave de calmar tu sistema al reducir la carga viral y bacteriana que genera inflamación.
Los fitoquímicos de la manzana la convierten en un verdadero alimento para el cerebro: alimentan las neuronas y aumentan la actividad eléctrica. Las manzanas con piel roja contienen antocianinas e incluso trazas de malvidina (un tipo de antocianidina), que son en parte responsables de ese color rojo. Estos pigmentos tienen propiedades antiobesidad y compuestos que aumentan la fuerza digestiva, favoreciendo la pérdida de peso. Las manzanas también contienen trazas de flavonoides, rutina y quercidina, fitoquímicos responsables de la desintoxicación de metales pesados y radiación, así como los aminoácidos glutamina y serina, que ayudan a desintoxicar el cerebro del glutamato monosódico (MSG). Esta fruta ayuda a limpiar y purificar los órganos, mejorar la circulación en el sistema linfático, reparar la piel dañada y regular el azúcar en sangre.
La manzana es el limpiador de colon definitivo. A medida que la pectina de la manzana avanza por tu intestino, va recogiendo y eliminando de tu cuerpo microbios como bacterias, virus, levaduras y moho. También atrapa y expulsa proteína putrefacta e impactada y desechos que han estado escondidos en los pliegues intestinales alimentando colonias de bacterias dañinas como E. coli y C. difficile. Esto convierte a las manzanas en un excelente antiproliferativo para sanar el SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado) y otros trastornos digestivos. Las manzanas también hidratan a un nivel profundo y celular. Aportan valiosos minerales traza como el manganeso y el molibdeno, además de electrolitos y sales minerales críticas que ayudan al cuerpo a rehidratarse después del ejercicio o de cualquier tipo de estrés.
Ingredientes
- 1 manzana grande, en rodajas
- 6 dátiles, sin hueso
- 1/4 de cucharadita de canela
Preparación
- Coloca las rodajas de manzana en un plato.
- Tritura los dátiles y la canela con un chorrito de agua hasta que quede todo integrado. (Si tus dátiles están duros y secos, remójalos en agua 2 horas antes hasta que se ablanden).
- Sirve la mezcla en un cuenco junto a las rodajas de manzana.
Rinde de 1 a 2 raciones.


