Pasarán siglos antes de que la ciencia descubra todos los beneficios curativos que aporta el sol. No solo es calmante y cálido: los rayos del sol contienen elementos misteriosos y promueven reacciones bioquímicas en nuestro cuerpo que producen mucho más que vitamina D.
Basta con ver cómo nuestros animales domésticos adoran encontrar un trocito cálido de suelo iluminado por el sol y tumbarse ahí a disfrutar. A los animales les encanta tomar el sol: saben que es una poderosa herramienta de sanación.
Para beneficiarte del sol, dedica tiempo cada día a dejar que tu piel lo absorba. Intenta acostumbrarte a 15 minutos cada vez (con cuidado de no quemarte). Si es una época de frío, busca un rincón tranquilo dentro de casa donde entre el sol por la ventana. Si amas a los ángeles, invoca al Angel of Sun para que ayude a que los rayos entren en tu ser, calmen tu alma y sanen tu cuerpo.
También puedes probar este ejercicio de meditación para tomar el sol.
Antes de empezar
Si puedes estar al sol, busca un lugar cómodo, ya sea dentro o fuera de casa. Puedes ponerte gafas de sol si quieres. No mires directamente al sol. Si no puedes estar al sol, también puedes hacer este ejercicio imaginando que los rayos del sol caen sobre ti.
La meditación, paso a paso
- Para empezar, cierra los ojos. Mientras el sol te va calentando, acostúmbrate a saber que el sol cubre todo tu cuerpo. Familiarízate con el sol; familiarízate con su sensación.
- Cuando hayas establecido esa conexión, respira hondo y suelta el aire. Visualiza que estás inhalando luz solar: por la nariz, por la boca y hasta los pulmones. En tu mente, ve la luz del sol.
- Cuando esa conexión esté firme, céntrate en el sol dando en tus pies. Conecta tu mente con tus pies. Si puedes, mueve un poco los pies para conectar todavía más. Cuando hayas establecido esa conexión entre el sol y tus pies, respira hondo y suelta el aire. De nuevo, visualiza que estás inhalando luz solar por la nariz, por la boca y hasta los pulmones. Ve la luz del sol en tus pensamientos, en tu mente.
- Ahora céntrate en el sol calentando tus rodillas. Cuando hayas establecido esa conexión, inhala hondo luz solar hacia tus pulmones y suelta el aire.
- Continúa este proceso con tu estómago, luego tu pecho, luego tus brazos y luego tu cabeza: sintiendo el calor del sol en esa zona de tu cuerpo, estableciendo la conexión, inhalando luz solar y soltando el aire.
Habla con tus células
Muchas veces tomamos el sol sin ser conscientes de todo lo que podemos lograr cuando lo aprovechamos al máximo. Esta meditación alineará tus pensamientos con el poder del sol. Cuando somos conscientes de cuánto afecta el sol a las células de nuestro cuerpo, podemos conectar plenamente con él para que nuestras células accedan a sus capacidades sanadoras.
Mientras descansas al sol, dile a tus células que sabes que los rayos del sol las están nutriendo. Estás siendo testigo de este proceso para tus células: todas las células de tu cuerpo están siendo validadas, reconocidas, vistas y comprendidas. Pide a tus células que estén abiertas, que absorban la vasta gama de información misteriosa y propiedades dadoras de vida que el sol tiene para ofrecer. Pide a tu sistema inmunitario que esté dispuesto a aceptar el sol como un mecanismo restaurador del sistema inmunitario. Pide a tu sistema inmunitario que esté listo para recibir la fuerza del sol, para hacer de la fuerza del sol la fuerza de tu sistema inmunitario.
Visualiza el sol
A continuación, imagina que estás mirando al sol. (Recuerda, eso sí, que no debes abrir los ojos y mirar directamente al sol.) Dentro de tu consciencia, «ve» el fuego abrasador del sol. Imagínate dejándote llevar, acercándote al sol, y di (en tu mente o en voz alta): «Mi sistema inmunitario, y cada célula de mi cuerpo, está recibiendo los rayos del sol y el poder del sol, y su energía sanadora está revitalizando y restaurando todo mi cuerpo».
Un extra que puedes probar después
Imagina que los rayos del sol cruzan la barrera de tu alma y entran en ella. El calor del sol está ahora revirtiendo las heridas emocionales de los conflictos y las luchas del pasado. No hace falta que seas consciente de cuáles son. Solo deja que los rayos del sol iluminen el camino por toda tu alma. Di: «Mi alma sanará. Mi alma es fuerte. Mi alma está a salvo. Mi alma está sanada, y mi alma no será dañada». Tienes la opción de invocar al Angel of Sun.
Respira hondo y suelta el aire. Ahora abre los ojos.


