Esta mermelada de fresa casera no solo tiene un sabor y un aroma increíbles: además va a ser más fresca que cualquier variedad comprada en tienda, estará libre de conservantes y de azúcar refinado, ¡y es facilísima de preparar! Esta receta te da dos formas de hacerla: mantenerla cruda o cocinarla. Ambas están deliciosas y te dan una manera fácil de incorporar más frutos rojos a tu dieta.
Las fresas están cargadas de vitaminas A, del complejo B y E, y de minerales como el manganeso, el hierro y el zinc. Son ricas en antioxidantes, lo que potencia su capacidad de reconstruir, reparar y rejuvenecer el cuerpo. También tienen niveles altos de fenoles, que actúan como antiinflamatorio, lo que las convierte en un alimento esencial para quienes padecen trastornos autoinmunes como asma, síndrome de fatiga crónica, fibromialgia, artritis reumatoide, esclerosis múltiple, síndrome de piernas inquietas, colitis, EPOC, SII, neuropatía, enfermedad de Crohn, lupus, síndrome de Guillain-Barré y tiroiditis de Hashimoto.
Mermelada de fresa fresca
Ingredientes
- 3 tazas de fresas, sin las hojas y cortadas por la mitad
- 1/2 taza de azúcar de coco
- 1 1/2 cucharaditas de extracto de vanilla sin alcohol
- 1-2 cucharadas de zumo de limón recién exprimido (opcional)
Preparación
Versión cruda
- Coloca las fresas, el azúcar de coco, el extracto de vanilla y el zumo de limón en un bol mediano.
- Con la base de un vaso, machaca las fresas hasta que queden homogéneas pero con trocitos.
- Prueba y ajusta el dulzor.
- Vierte en frascos y guárdalos en la nevera durante 3-4 días, o congela en recipientes.
Versión cocida
- Como alternativa, coloca la mezcla en un cazo y cocina a fuego lento durante 45-50 minutos, hasta que espese y quede como un sirope.
- Vierte en frascos y guárdalos en la nevera durante 1-2 semanas, o congela en recipientes.
Rinde aproximadamente 2-3 tazas de mermelada.


