Este colorido plato de pasta está cargado de tiernas verduras asadas y se mezcla con una ligera salsa de tomate que lo deja todo jugoso y lleno de sabor. Es un plato ideal para servir cuando te reúnes alrededor de la mesa con amigos y familiares, incluso con quienes quizá no coman igual que tú. Si sirves a otras personas, puedes añadir sin problema un pequeño chorrito de aceite de oliva a sus platos individuales justo antes de servir, ¡y no echarán nada en falta!
Beneficios
Tomates: los tomates reúnen micronutrientes, fitoquímicos, vitaminas y minerales esenciales para apoyar muchas funciones del hígado. El licopeno es un nutriente muy apreciado por el hígado: lo utiliza para protegerse del daño celular y, además, el licopeno ayuda al hígado a depurar los glóbulos rojos de forma segura, fluida y eficiente. Los ácidos de la fruta del tomate ayudan a mantener la vesícula biliar sana, ayudando a eliminar los lodos de la vesícula e incluso a reducir el tamaño de los cálculos biliares. Si estás evitando los tomates por el odio de moda hacia las solanáceas que no deja de circular una y otra vez, te estás perdiendo la oportunidad de mantener tu hígado sano y de prevenir enfermedades.
Cebollas: las cebollas tienen compuestos de azufre antimicrobianos que expulsan a los patógenos hostiles del hígado. Las cebollas tienen una cualidad desinfectante para el hígado, evitando que se inflame. También mejoran el control de la temperatura o el «termostato» del hígado, para que pueda calentarse y enfriarse correctamente.
Ajo: el ajo es una de las medicinas más antiguas del mundo y es una especia increíblemente potente capaz de alejar una gran variedad de dolencias y enfermedades. Tiene niveles asombrosamente altos de vitaminas y minerales, como la vitamina C y la B-6, y minerales como el selenio, el calcio y el hierro. El ajo también contiene propiedades antibióticas, antifúngicas, anticancerígenas y antivirales muy fuertes.
Ingredientes
- 3 tazas de tomates cherry o uva
- 1 taza de cebolla roja en rodajas
- 1 taza de calabacín en cubos
- 1 taza de zanahoria en cubos
- 1 taza de espárragos en trozos
- 10 dientes de ajo con piel
- ½ cucharadita de zumo de limón
- ¼ cucharadita de sal marina
- ¼ cucharadita de copos de guindilla (opcional)
- 12 onzas de pasta sin gluten (ver Consejos)
- 4 tazas de rúcula (opcional)
- Sal marina, dulse y/o pimienta negra adicionales al gusto
Preparación
- Precalienta el horno a 400°F. Reparte los tomates, la cebolla roja, el calabacín, la zanahoria, los espárragos y el ajo en dos bandejas de horno forradas con papel de hornear y asa las verduras durante 15 a 20 minutos, hasta que estén tiernas.
- Pela todos los dientes de ajo asados (con cuidado de no quemarte los dedos) y pon 4 de ellos en la batidora junto con 1 taza de los tomates asados, el zumo de limón, la sal marina y los copos de guindilla opcionales. Bate los ingredientes hasta que se forme una salsa de tomate ligera y suave.
- Prepara 12 onzas de pasta sin gluten siguiendo las indicaciones del envase. Escurre la pasta y pásala a un bol. Mezcla la pasta con la salsa de tomate. Debe haber justo la cantidad suficiente de salsa para cubrir ligeramente los fideos.
- Añade el resto de los tomates asados, la cebolla roja, el calabacín, los espárragos y los dientes de ajo. Remueve con cuidado para combinar. Sirve la pasta sobre una base de rúcula si lo deseas y añade, si quieres, un extra de sal marina, dulse y/o pimienta negra al gusto.
Rinde de 2 a 4 porciones
Consejos
- Busca una pasta sin gluten hecha de arroz, quinoa, alubias o lentejas. Intenta evitar las variedades que contienen maíz.
- Aunque esta pasta se mezcla ligeramente con una pequeña cantidad de salsa de tomate para darle sabor, si quieres una buena porción de salsa de tomate sobre la pasta, prueba a combinar esta receta con la salsa de tomate de la receta de Ratatouille que aparece en la página 400 de Liver Rescue.


