Las patatas son un alimento increíblemente curativo para cualquier enfermedad crónica, síntoma o afección, pero, por desgracia, la patata tiene una mala fama injusta. La verdad es que el aceite tóxico en el que se fríen las patatas, la salsa de queso que se les echa por encima y la mantequilla, la leche y la nata que se machacan con ellas son lo que ha convencido al mundo de que las patatas son malas para nosotros. Las patatas no causan problemas de salud; los otros ingredientes con los que se sirven, sí.
Valor nutricional
La patata entera, por dentro y por fuera, es valiosa y beneficiosa para tu salud: las plantas de patata extraen de la tierra algunas de las concentraciones más altas de minerales, tanto macro como traza. Las patatas también son ricas en potasio y en vitamina B6, además de ser una fuente fantástica de aminoácidos, en especial de lisina en su forma bioactiva. La lisina es un arma poderosa contra virus como el Epstein-Barr y el herpes zóster que están detrás de la artritis reumatoide, el dolor articular, las enfermedades autoinmunes y mucho más. Las patatas también contienen tirosina, una sustancia química necesaria para producir las hormonas tiroideas.
Propiedades antivirales, antifúngicas y antibacterianas
Las patatas son antivirales, antifúngicas y antibacterianas, con cofactores y coenzimas nutricionales, además de compuestos bioactivos que ayudan a mantenerte sano y a hacer frente al estrés.
Alivio para el sistema digestivo
Las patatas pueden ayudar a curar afecciones digestivas. Calman los revestimientos intestinales porque son suaves con los nervios que hay dentro de ese revestimiento —no son abrasivas—, y se asimilan y se digieren con facilidad, incluso con algunos de los peores problemas digestivos.
Contra bacterias, hongos y parásitos
Las patatas se adhieren a las colonias de bacterias que causan diverticulitis o prostatitis y las arrastran fuera, más allá del colon; pueden expulsar del cuerpo estreptococos, E. coli, estafilococos y hongos improductivos. Los compuestos químicos de la patata tienen una naturaleza pegajosa y aglutinante. No es solo el almidón lo que provoca esto. A medida que la patata avanza por el tracto intestinal, los patógenos se agarran y se unen a esos compuestos y no pueden escapar. Las patatas incluso ayudan a expulsar del recto gusanos como los oxiuros.
Beneficios para el cerebro y el hígado
Las patatas son buenas para el cerebro y para el hígado, y nos ayudan a estar con los pies en la tierra y centrados. Las patatas son ricas en glucosa, que aporta sustancia al hígado, ya que es precisamente lo que el hígado necesita para mantenerse fuerte. También ayudan a aumentar las reservas de glucógeno, el propio recurso que nos protege de los problemas de azúcar en sangre, del aumento de peso, del hígado graso y del síndrome de sangre sucia.
Cómo usarla
Disfruta de las patatas al vapor (sin aceite, mantequilla ni nata) para obtener el máximo beneficio curativo.
Más información
Descubre más beneficios curativos de la patata en el podcast de Medical Medium en Apple Podcasts titulado «Potato: The Nightshade Healer».


