Las hierbas aromáticas orégano, romero, salvia y tomillo tienen cualidades complementarias. Cada una se especializa en algo distinto y, cuando las consumes todas de forma regular (ya sea en la dieta, en suplementos o combinando ambas), sus compuestos fitoquímicos de lucha contra las enfermedades y sus niveles altísimos de un amplio espectro de minerales te ofrecen una defensa completa y poderosa contra el mundo patógeno. (El perejil es otra hierba aromática que se trata en este libro y tiene su propia sección, porque es más bien un caso aparte.)
Las hierbas aromáticas obtienen gran parte de su poder de estar muy cerca de lo silvestre, incluso cuando se cultivan. Necesitan muy pocos cuidados para asentarse y prosperar; cuando se las descuida, siguen siendo capaces de conseguir de forma milagrosa lo que necesitan para darte los altos niveles de nutrientes que tú necesitas. Las comunidades científicas no saben que las hierbas aromáticas liberan por sus raíces un compuesto antifúngico que encanta a las lombrices de tierra. Las raíces de las aromáticas se convierten en un punto de reunión para las lombrices, ya que estas ingieren ese antifúngico para mantenerse sanas. A cambio, las lombrices airean la tierra alrededor de las raíces y dejan tras de sí un fertilizante rico que no tiene comparación. Esta simbiosis es lo que da a las hierbas aromáticas sus propiedades curativas únicas. (Si cultivas estas hierbas en macetas, o si no tienes lombrices en tu jardín, asegúrate de usar una solución mineral y suficiente fertilizante orgánico.)
Orégano, romero, salvia y tomillo
Aquí tienes un vistazo más de cerca a cada una de estas aromáticas tan destacadas:
- Orégano: increíble para acabar con bacterias improductivas como H. pylori, Streptococcus y E. coli, lo que reduce al mínimo la posibilidad de SIBO, úlceras pépticas, faringitis estreptocócica, infecciones de oído y sinusitis. El aceite de orégano es un antibacterial increíble, sobre todo para acabar con la E. coli que causa diverticulitis y diverticulosis. También es eficaz contra la tiña.
- Romero: otro antibacterial, el romero se especializa en combatir bacterias resistentes a los antibióticos, como las que se instalan en los hospitales. Incorporar esta hierba a tu dieta te cambia el juego si estás lidiando con el tipo de bacterias (como C. difficile y Staphylococcus aureus resistente a múltiples fármacos, o MRSA) que pueden provocar afecciones como megacolon, infecciones graves e incluso llevar a la muerte.
- Salvia: la naturaleza de esta hierba está orientada a combatir los hongos. Consumir salvia es maravilloso para curar infecciones fúngicas como el pie de atleta y la tiña inguinal desde dentro hacia fuera, además de hacer frente a cepas mutantes de hongos en el tracto intestinal. Si has estado expuesto a moho tóxico, recurre a la salvia para ayudar a desintoxicar. Además, la salvia ayuda a eliminar los metales pesados tóxicos del tracto intestinal.
- Tomillo: el trabajo principal de este antiviral es destruir virus como la gripe, los enterovirus, el norovirus y toda la gama de virus herpéticos que son responsables de las enfermedades autoinmunes y de la enfermedad de Lyme. (Para más información sobre Lyme, consulta el extenso capítulo sobre el tema en mi primer libro.) La capacidad del tomillo de atravesar la barrera hematoencefálica lo convierte en un arma secreta contra los virus que han empezado a atacar el cerebro o la médula espinal y provocan afecciones neurológicas.
Afecciones
Si tienes alguna de las siguientes afecciones, prueba a incorporar las hierbas aromáticas a tu vida:
Infección por H. pylori; infección por Streptococcus; infección por E. coli; sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado (SIBO); úlceras pépticas; faringitis estreptocócica; infecciones de oído; sinusitis; diverticulitis; diverticulosis; tiña; megacolon; infección por C. difficile; MRSA; gripe; enterovirus; norovirus; Epstein-Barr (EBV)/mononucleosis; citomegalovirus (CMV); enfermedad de Lyme; todos los cofactores de la enfermedad de Lyme (incluidos Borrelia, Bartonella, Babesia y micoplasma); infecciones respiratorias; infecciones de las encías; tinnitus; vértigo; cólera; ciática; fibromialgia; síndrome de fatiga crónica (SFC); lupus; artritis psoriásica; esclerosis múltiple (EM); herpes zóster; artritis reumatoide (AR); edema; migrañas; herpes simple 1 (HSV-1); herpes simple 2 (HSV-2); HHV-6; HHV-7; HHV-8; HHV-9; los aún no descubiertos HHV-10, HHV-11 y HHV-12; herpes zóster; enfermedad inflamatoria pélvica (EIP); enfermedad de células B; infecciones bacterianas; infecciones de los ojos; permeabilidad al amoniaco.
Síntomas
Si tienes alguno de los siguientes síntomas, prueba a incorporar las hierbas aromáticas a tu vida:
Dolor de estómago, alergias alimentarias, dolor abdominal, mareos, fatiga, secreciones (por ejemplo, vaginales o de los ojos), flatulencia, náuseas, tos, ansiedad, picor, ampollas, erupciones cutáneas, dolores de cabeza, picor anal, exposición a moho, todos los síntomas neurológicos (incluidos hormigueos, entumecimiento, espasmos, tics, dolor nervioso y opresión en el pecho), inflamación del apéndice, ampollas, dolor de vejiga, problemas de equilibrio, oídos taponados, congestión, dolor de oído, exceso de mucosidad, fiebre, dolor de mandíbula, neuralgia.
Apoyo emocional
En los tiempos tan estresantes en los que vivimos, es comprensible que las reacciones emocionales se intensifiquen. Sin embargo, cuando la respuesta emocional exaltada se vuelve crónica y no consigues salir de un ciclo de reaccionar de más, recurre al orégano, el romero, la salvia y el tomillo. Estas hierbas ayudan a romper el ciclo de sentirte constantemente sobreestimulado, para que puedas tomar lo que venga con más equilibrio.
Lección espiritual
Estas hierbas aromáticas han existido de una forma u otra, en una especie u otra, desde el principio de la humanidad. Todo este tiempo han estado justo a nuestro lado, adaptándose junto con el mundo cambiante para que nosotros también podamos adaptarnos. El orégano, el romero, la salvia y el tomillo son importantes maestros en este sentido: nos recuerdan quiénes somos y en quiénes podemos convertirnos. ¿Qué otra cosa en tu vida, ya sea una afición de toda la vida o una relación de largo plazo, puedes siempre tener por seguro que eliminará las distracciones y te reconectará con tu yo más esencial?
Consejos
- Recuérdate a ti mismo usar estas hierbas aromáticas en tu cocina diaria. Experimenta con cuántos de tus platos habituales pueden beneficiarse de una pizca de orégano, romero, salvia y tomillo.
- Prueba a incorporar los aceites esenciales de estas hierbas a tu día a día para limpiar mente, cuerpo y alma. Por ejemplo, añade aceite esencial de romero a un baño para activar el proceso de purificación del agua.
Patatas fritas de raíces vegetales con hierbas
Puede que estas sean las mejores patatas fritas de verduras que comas nunca. El truco está en hervir las raíces vegetales y luego agitarlas con fuerza antes de hornearlas. Las hierbas y el ajo cubren generosamente el exterior y los bordes magullados se vuelven crujientes en el horno. Si andas justo de tiempo, puedes saltarte los pasos extra y meterlas directamente en el horno, aunque esos pocos minutos de más darán resultados realmente asombrosos. Haz una tanda lo bastante grande para compartir: ¡no van a durar mucho!
Ingredientes
- 3 libras de raíces vegetales variadas (como patatas, batatas, chirivías, zanahorias y apio nabo)
- 2 cucharadas de aceite de coco
- 1 cucharadita de sal marina
- 2 cucharadas de ajo finamente picado
- 1 cucharada de salvia, otra de orégano, otra de romero y otra de tomillo, finamente picados
Preparación
- Precalienta el horno a 400 °F. Pela las raíces vegetales y córtalas en «bastones». Pasa los bastones a una olla grande, cúbrelos con agua y llévalos a ebullición. Hiérvelos de 5 a 7 minutos, hasta que estén apenas hechos por dentro pero no blandos. (Vigílalos de cerca para no pasarte de cocción.)
- Escurre el agua. Añade a los bastones el aceite de coco, la sal marina, el ajo y las hierbas, y remueve brevemente. Tapa la olla y agítala con fuerza hasta que los bastones queden bien mezclados y con los bordes ligeramente machacados.
- Forra una bandeja de horno con papel de hornear. Coloca los bastones en la bandeja sin que se superpongan. Métela en el horno y hornea de 20 a 25 minutos, dándoles la vuelta una vez a mitad de cocción. Sácalos cuando los bordes estén dorados y crujientes.
Rinde de 3 a 4 porciones.


