Las peras, llamadas en su día el «regalo de los dioses», son una fruta jugosa, dulce y fácil de digerir, rica en vitaminas y minerales alcalinos como las vitaminas A, C y E, el folato, la niacina y el boro.
Beneficios para la salud
Las peras también contienen varias propiedades anticancerígenas y se sabe que son especialmente buenas para ayudar a prevenir el cáncer de esófago, el cáncer de mama, el cáncer de estómago y el cáncer de colon.
Las peras son un alimento antiinflamatorio, lo que las hace perfectas para quienes sufren trastornos autoinmunes como el síndrome de fatiga crónica, Epstein-Barr, artritis reumatoide, endometriosis, síndrome de Guillain-Barré, enfermedad de Lyme, Hashimoto, enfermedad de Ménière y colitis. Las peras también ayudan a reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares y de diabetes tipo 2.
Azúcar en sangre y colesterol
Los flavonoles de las peras, junto con las antocianinas, ayudan a mejorar la sensibilidad a la insulina, y su bajo índice glucémico las convierte en un alimento perfecto para quienes tienen problemas de azúcar en sangre. Las peras contienen una fibra especial que se une a los ácidos biliares en los intestinos y que tiene la capacidad de reducir el colesterol. Las peras también contienen glutatión, que puede ayudar a prevenir la hipertensión y los derrames cerebrales, y boro, que ayuda al cuerpo a retener el calcio y a prevenir la osteoporosis.
Metabolismo, tiroides y digestión
Las peras son además una buena fuente de yodo, que ayuda a mantener el metabolismo equilibrado y la tiroides funcionando correctamente, y son ricas en pectina, muy beneficiosa para la digestión y la regularidad intestinal.
Cómo disfrutarlas
Deja que las peras maduren por completo a temperatura ambiente antes de comerlas para obtener el máximo beneficio nutricional y para la salud.


