Repost de @hiphopshealthyhabits
El diagnóstico a los 16
Cuando tenía 16 años me diagnosticaron síndrome de fatiga crónica. Los médicos me dijeron que mi cuerpo se estaba atacando a sí mismo y, durante años, interioricé que yo estaba defectuosa, rota, mal hecha. Batallé en silencio contra mis síntomas, avergonzada de la fatiga, la ansiedad, la depresión, el acné quístico, las infecciones urinarias crónicas y muchos otros síntomas que tenía tan joven.
Decidida a vivir mi mejor vida, me esforcé al máximo a pesar de mis síntomas. Probé todo lo que pude para sanar: Paleo, GAPS, batidos de proteína, ayuno intermitente, caldo de huesos, calostro, dietas de eliminación, aceites de pescado, veganismo, vegetarianismo… pero nada me SANÓ de verdad.
La crisis a los 28
Entonces, a los 28, tuve una crisis nerviosa y experimenté psicosis temporal. Me desplomé. Poco después me llevaron de urgencia al hospital y me dijeron que estaba teniendo un fallo orgánico. Todo mi cuerpo se estaba apagando, mi cerebro estaba haciendo cortocircuito y estaba a las puertas de la muerte. No quería vivir después de tantos años de agonía. ¿Para qué seguir?
Encontrar Medical Medium
Y entonces, en 2018, ocurrió un milagro. Encontré la información de @medicalmedium y mi vida cambió. A través de los libros de MM aprendí que los metales pesados en el cerebro pueden causar ansiedad, depresión e incluso psicosis, y que el virus EBV es la causa raíz del SFC. Los libros de MM describían los protocolos para sanar: sentí que volvía mi esperanza, que mi alma y mi espíritu se elevaban y que mi fe se restauraba. ¡Por fin tenía las respuestas!
La sanación
Me lancé de lleno y empecé haciendo el 28 Day Cleanse. Noté un alivio inmediato de la inflamación, la depresión y la fatiga. Poco a poco, durante los siguientes 4 años, apliqué los protocolos de MM para aliviar y después erradicar más de 50 síntomas. He sanado la depresión, la ansiedad, los ataques de pánico, la psicosis, el acné quístico, las infecciones urinarias crónicas y mucho más gracias a esta información que me salvó la vida.
Y mi camino no siempre ha sido perfecto. He «metido la pata» muchísimas veces mientras trabajaba para darle a mi cuerpo la glucosa adecuada que necesita, restaurar las sales minerales, eliminar los metales pesados y romper con adicciones. No tienes que ser perfecto. Solo sigue intentándolo. Nunca te rindas. Hay toda una comunidad de guerreros de la sanación aquí que te anima. Sigue aplicando los protocolos. Sigue volviendo a esta información dada por Dios. Puedes. Sanar. Yo lo hice, y sé que tú también puedes.


