Esta deliciosa receta hace que preparar risotto sea muy fácil. Con la cremosidad y el dulzor que le aporta la calabaza, este risotto se hace sin aceite, sin mantequilla y sin ningún lácteo. También es sin gluten y bajo en grasas. Con la calabaza como ingrediente estrella, este risotto se sostiene por sí solo como un plato festivo que puedes servir en la mesa de Thanksgiving o de Navidad.
Beneficios
Las calabazas de invierno contienen glucosa que puede estabilizar el hígado, lo que permite que el azúcar en la sangre se estabilice en todo el cuerpo.
El romero se especializa en combatir bacterias resistentes a los antibióticos, como las que se instalan en los hospitales. Incorporar esta hierba a tu dieta cambia las reglas del juego si estás lidiando con problemas bacterianos, como C. difficile y el Staphylococcus aureus multirresistente, o MRSA.
Ingredientes
- 1 cebolla mediana, finamente picada
- 3 dientes de ajo, picados finamente o machacados
- 2 cucharadas de hojas de salvia picadas groseramente
- 1 cucharada de romero finamente picado
- 2 ½ tazas de calabaza o zapallo, pelados y en cubos
- 1 ½ tazas de arroz integral de grano corto
- 4 tazas de caldo de verduras
- 1 cucharada de jugo de limón recién exprimido
- 1 cucharadita de sal marina (opcional)
- Un puñado de semillas de calabaza, para servir
Preparación
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Precalienta el horno a 350 °F (180 °C).
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Coloca una olla apta para horno o una cacerola de hierro (Dutch oven) a fuego medio. Añade la cebolla y el ajo picados y sofríe hasta que se vuelvan translúcidos y aromáticos, lo que debería tomar unos cinco minutos. Añade un poco de agua si es necesario para evitar que se peguen.
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Añade la calabaza a la olla. Remueve de vez en cuando y deja que la calabaza se dore ligeramente, durante unos cinco minutos. Después incorpora la salvia, el romero y el arroz integral de grano corto, mezclando bien. Vierte el caldo de verduras y el jugo de limón, removiendo para combinar todos los ingredientes. Sazona con sal (si la usas).
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Tapa la olla y colócala en el horno precalentado. Deja que el risotto se hornee durante unos 40 a 50 minutos, revisándolo y removiéndolo de vez en cuando para que se cocine de manera uniforme y no se pegue al fondo. Si la mezcla se seca demasiado, añade un poco más de caldo de verduras o agua para mantener la consistencia cremosa típica del risotto.
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Cuando el risotto esté tierno, todo el líquido se haya evaporado y la calabaza esté blanda, saca la olla del horno. Remueve bien para deshacer los trozos de calabaza. Prueba y ajusta la sazón si es necesario, añadiendo más sal marina a tu gusto.
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Sirve el risotto de calabaza al horno en cuencos y cúbrelo con las semillas de calabaza. Sirve de inmediato. ¡Que lo disfrutes!
Rinde para 4 a 6 porciones.


