El síndrome de fatiga crónica (SFC) también se conoce como encefalomielitis miálgica (EM), síndrome de disfunción inmunitaria por fatiga crónica (CFIDS, por sus siglas en inglés) y enfermedad de intolerancia al esfuerzo sistémico (SEID, por sus siglas en inglés).
Qué es el SFC / EM
El SFC —o cualquiera de los nombres con los que te identifiques— es una fatiga neurológica causada por una infección crónica y continuada de virus de Epstein-Barr (VEB) en fase cuatro. Cualquiera de las más de 60 variedades del virus de Epstein-Barr, acompañada de metales pesados tóxicos como el mercurio y el aluminio, crea neurotoxinas virales que inflaman y agotan el sistema nervioso central, generando un agotamiento mucho más pronunciado y limitante que el simple hecho de estar cansado. En sus formas más agresivas, las neurotoxinas provocan una encefalitis leve (indetectable en resonancia magnética o TAC), que crea una fatiga todavía más intensa. Esta inflamación del sistema nervioso central por neurotoxinas puede acabar debilitando las suprarrenales, el hígado y el sistema digestivo, y crear la sensación de que tienes la batería baja.
Fatiga neurológica
Si ya habías oído antes el término fatiga neurológica, procede de la información de Medical Medium. A estas alturas, el término se usa de forma más amplia y ya no se cita su fuente original. Es el término que vengo usando desde hace tres décadas para enseñar a los profesionales de la salud cómo las neurotoxinas virales obstaculizan el sistema nervioso central, lo que lleva al sistema nervioso a volverse sensible y a tener una reacción alérgica a las neurotoxinas, causando una inflamación de los nervios de leve a grave. La fatiga neurológica puede formar parte de muchas afecciones causadas por el VEB. A menudo, las personas tienen más de una afección o conjunto de síntomas, con esta fatiga neurológica entre ellos.
Una enfermedad en aumento
El síndrome de fatiga crónica va en aumento. Es una enfermedad que afecta a las mujeres en una proporción desmesuradamente grande. También está empezando a afectar a los hombres. Cada vez es más común que mujeres jóvenes en la universidad vuelvan a casa a mitad de semestre con esta afección, incapaces de hacer nada más que quedarse tumbadas en la cama. Por desgracia, las personas con SFC oyen a menudo que son mentirosas, vagas, que se lo inventan o que están locas. Pero el SFC es muy real.


