Cremosa y llena de sabor, esta sopa de calabaza es puro consuelo en un bol. Sírvela para la cena familiar o prepárala para ti y disfruta de las sobras durante unos días. Esta receta no contiene lácteos ni aceite. Si quieres que la receta sea libre de grasa, puedes omitir la leche de coco y añadir más caldo sanador o agua hasta alcanzar la consistencia que prefieras. La calabaza, la protagonista de esta receta, está cargada de nutrientes sanadores que el hígado puede almacenar fácilmente.
Ingredientes
- 2 libras de calabaza, pelada, sin semillas y cortada en trozos
- 1 taza de cebolla picada
- 4 dientes de ajo, picados finamente
- 1 cucharada de jengibre picado
- 1 cucharadita de comino molido
- 1 cucharadita de cilantro molido
- 1 cucharadita de paprika
- 1 cucharadita de orégano o tomillo seco
- 1/4 cucharadita de copos de pimiento rojo (opcional)
- 2 tazas de caldo sanador o agua
- 1 taza de leche de coco ligera
- 2-3 cucharadas de semillas de calabaza, para servir (opcional)
Preparación
- En una olla grande a fuego medio-alto, añade la calabaza, la cebolla, el ajo, el jengibre, el comino, el cilantro, la paprika, el orégano o tomillo, los copos de pimiento rojo y el caldo de verduras o agua. Lleva a un hervor suave y cocina, sin tapar, durante 20-30 minutos hasta que la calabaza esté tierna.
- Pasa la mezcla a una licuadora y añade la leche de coco. Licúa hasta que quede suave, aproximadamente 1-2 minutos a velocidad alta. También puedes usar una batidora de inmersión.
- Vuelve a verter la sopa en la olla y calienta hasta que esté caliente. Reparte la sopa en cuencos y cúbrela con las semillas de calabaza (si las usas). Sirve inmediatamente.
Rinde 4 porciones.


