Estas tortitas de verduras son tan increíblemente versátiles que puedes convertirlas en una opción habitual para comer o cenar sin aburrirte. Pruébalas sobre una ensalada, con verduras al vapor, con salsa por encima, dentro de una hoja de lechuga o de col, mojadas en la receta de ketchup natural de Cleanse to Heal, o de cualquier otra forma que se te ocurra.
Beneficios
Zanahorias: una fuente rápida de glucosa para recargar el hígado, unida a minerales y vitaminas. Cuando las zanahorias se comen crudas, tienen más compuestos fitoquímicos antisépticos que inhiben el crecimiento de microorganismos hostiles.
Calabacín: calma las paredes del tracto intestinal y expulsa patógenos como bacterias y hongos, lo que permite una mejor absorción de los nutrientes que pueden enviarse al hígado. El calabacín es un alimento beneficioso para la vesícula biliar, ya que contiene fitoquímicos que reducen la inflamación de la vesícula.
Patatas: abundantes en aminoácidos que inhiben específicamente el crecimiento viral. Las patatas son ricas en glucosa, que aporta sustancia al hígado, ya que es precisamente lo que el hígado necesita para mantenerse fuerte. Las patatas mantienen el hígado asentado y estable, y nos dan una buena constitución.
Ingredientes
- 2 patatas
- 2 zanahorias
- 1 calabacín
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1 cucharadita de cebolla en polvo
- 1 cucharadita de orégano seco
- 1 cucharadita de pimentón (paprika)
Preparación
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Añade unos 8 cm (3 pulgadas) de agua a una olla mediana, llévala a ebullición y coloca una cesta de vapor. Pon las patatas y las zanahorias en la cesta, tapa y cocina al vapor durante 15 o 20 minutos, hasta que estén tiernas. Retira del fuego y deja enfriar por completo.
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Precalienta el horno a 350 °F. Forra una bandeja de horno con papel de hornear.
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Ralla el calabacín y colócalo en una tela de muselina o en una bolsa para leche de frutos secos para exprimir toda el agua. Asegúrate de que el calabacín quede muy seco; de lo contrario, las tortitas tardarán más en quedar crujientes en el horno. Añádelo a un bol. Ralla las patatas y las zanahorias y ponlas en el bol junto con el calabacín rallado. Añade el ajo en polvo, la cebolla en polvo, el orégano seco y el pimentón, y mezcla hasta que se integre todo.
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Forma unas 8 tortitas con la mezcla y colócalas en la bandeja de horno. Mete la bandeja en el horno y cocina durante 45 o 60 minutos, hasta que estén doradas y crujientes, dándoles la vuelta a mitad de cocción. Deja que las tortitas se enfríen de 10 a 15 minutos antes de comerlas, para que se asienten.
Rinde 8 tortitas.


