La hoja de aloe vera es un alimento curativo milagroso: uno de los remedios curativos y antibióticos naturales más antiguos del mundo. Tomado por vía interna, el aloe obra maravillas para la asimilación, la circulación y la eliminación. Se sabe que purifica la sangre, reduce la inflamación, alivia el dolor de la artritis, previene los cálculos renales, baja el colesterol alto, previene la Candida, aumenta la resistencia física, beneficia la salud cardiovascular y protege al cuerpo del estrés oxidativo.
También calma las úlceras, las hemorroides, la gastritis, la diverticulitis, la colitis, el síndrome del intestino irritable y otros trastornos digestivos. El aloe ayuda a recuperarse de la fatiga y favorece la función muscular, además del aprovechamiento óptimo de varias vitaminas, minerales y enzimas. Su naturaleza alcalina ayuda a calmar la acidosis y a alcalinizar todo el cuerpo.
Uso externo
El gel transparente del aloe se puede aplicar por vía externa para calmar y aliviar el dolor de las quemaduras solares, los sarpullidos, las picaduras de insectos, los rasguños y las heridas, además de hidratar profundamente la piel para prevenir las arrugas y el envejecimiento. También se puede masajear en el cabello y el cuero cabelludo para estimular el crecimiento del cabello, y se puede usar como pasta de dientes o enjuague bucal para mantener la boca sana, limpia y libre de las bacterias que producen placa.
Cómo usarlo
Para obtener los mejores resultados, compra hojas enteras de aloe en la sección de frutas y verduras del supermercado. Corta un trozo de 2 pulgadas de la hoja y extrae el gel transparente del interior. Este gel se puede mezclar en agua, jugo o batidos para tomarlo por vía interna, o usarlo por vía externa y aplicarlo directamente sobre la piel para un alivio y una curación rápidos.


