Si te encanta comer con las manos, ¡prueba estas divertidas cuñas de pimiento rellenas de patata, hierbas y un toque de picante! Están hechas sin aceite ni ningún otro tipo de grasa, sin cereales y sin lácteos, así que además de sabrosas son todo lo limpio que se puede pedir.
Los pimientos son ricos en vitamina C y refuerzan el sistema inmunitario, mientras que las patatas son una gran fuente de lisina y un alimento anti-patogénico.
Las patatas son abundantes en aminoácidos que inhiben específicamente el crecimiento viral. Las patatas tienen mucha glucosa, que aporta sustancia al hígado, ya que es precisamente de lo que el hígado depende para mantenerse fuerte. También ayuda a acumular reservas de glucógeno, el recurso que nos protege de los problemas de azúcar en sangre, el aumento de peso, el hígado graso y el síndrome de sangre sucia.
Ingredientes
- 1/4 de taza de cebolla finamente picada o rallada
- 3 patatas medianas
- 1 cucharadita de ajo en polvo
- 1 cucharadita de pimentón
- 1/4 de cucharadita de copos de guindilla o cayena
- 1 cucharada de hojas frescas de orégano o tomillo, o 1 cucharadita de secas
- 2 pimientos, cortados en cuñas finas
Preparación
- Precalienta el horno a 350F/180C. Forra una bandeja de horno con papel de hornear.
- Pon una sartén antiadherente de cerámica mediana a fuego medio-alto y añade la cebolla. Cocina durante 3-5 minutos, hasta que esté blanda, añadiendo un poco de agua si hace falta para evitar que se pegue.
- Ralla las patatas y escurre el exceso de líquido. Añade a la sartén las patatas, el ajo en polvo, el pimentón, los copos de guindilla o la cayena y el orégano o el tomillo. Cocina durante 2-3 minutos para eliminar parte de la humedad. Reserva hasta que se enfríe lo suficiente para poder manipularla.
- Presiona la mezcla de patata con firmeza sobre las cuñas de pimiento y colócalas en la bandeja de horno. Hornea durante 25-30 minutos, hasta que la parte de arriba esté dorada. Sirve inmediatamente.
Beneficios
Los pimientos aportan mucha vitamina C y ayudan a fortalecer el sistema inmunitario. Las patatas son una gran fuente de lisina y un alimento anti-patogénico: contienen aminoácidos que inhiben específicamente el crecimiento de los virus. Su alto contenido en glucosa da sustancia al hígado, que es justo lo que necesita para mantenerse fuerte, y contribuye a construir las reservas de glucógeno, el recurso que nos protege de los problemas de azúcar en sangre, el aumento de peso, el hígado graso y el síndrome de sangre sucia. Y como esta receta se hace sin grasa, sin cereales y sin lácteos, es tan limpia como se puede pedir.


