Aunque los nachos tradicionales lleven totopos, estas patatas al horno «estilo nachos», suaves y doradas, de mi libro Thyroid Healing no tienen nada que envidiarles. Horneadas a la perfección hasta quedar crujientes por fuera y tiernas por dentro, y luego coronadas con los sabores de siempre —aguacate, tomate, cebolla y cilantro—, estas patatas desaparecerán rápido, así que quizá quieras preparar una tanda doble.
No solo son increíblemente deliciosas y satisfactorias, sino que además están repletas de ingredientes curativos. Veamos ahora algunos de los ingredientes y sus propiedades curativas aún desconocidas que comparto en Thyroid Healing.
Beneficios de los ingredientes
Las patatas suelen etiquetarse como un alimento «blanco» sin nutrientes, pero en realidad son uno de los alimentos anti-EBV más potentes. Ricas en lisina, también contienen tirosina, una sustancia química necesaria para producir las hormonas tiroideas.
Los aguacates contienen fitoquímicos que protegen el revestimiento del tracto digestivo del cofactor del EBV, la bacteria del estreptococo. También contienen una forma de cobre fácilmente asimilable que ayuda a equilibrar la producción de las hormonas tiroideas T4 y T3. La forma de glucosa natural del aguacate calma los nervios sensibles de todo el cuerpo que han sido irritados por las neurotoxinas virales.
Los tomates contienen su propia variedad de vitamina C, biodisponible para el sistema linfático y el hígado, que apoya al sistema inmunitario para mantenerlo fuerte frente al EBV e impide que el virus se desplace con facilidad por el cuerpo. Esta vitamina C también apoya al propio sistema inmunitario de la tiroides en la zona del cuello. Cuando crecen, los tomates absorben y recogen la frecuencia de la luz de la luna por la noche, igual que la tiroides recoge los rayos del sol durante el día (como leerás en el capítulo 25 de Thyroid Healing). Esto significa que, al consumirlos, los tomates fortalecen las frecuencias aún desconocidas de la tiroides, similares a las de la radio, y ayudan a crear equilibrio y homeostasis con todos los órganos y glándulas del cuerpo.
Las cebollas y las cebolletas son un recurso fantástico por su contenido de azufre, capaz de confundir y derribar al EBV a la vez que nutre la propia glándula. Igual que ocurre con las verduras crucíferas, esa cualidad picante es precisamente lo que les da su valor. Las cebollas son muy importantes para luchar contra el EBV: en resumidas cuentas, un potente antiviral.
El cilantro es un salvador para el EBV. Es esencial para adherirse a los metales pesados tóxicos, como el mercurio y el plomo, que alimentan al virus. También se adhiere a las neurotoxinas del EBV que, cuando andan sueltas por tu organismo, pueden causar hormigueos y entumecimiento, dolores y molestias, inflamación, depresión y ansiedad.
Los limones y las limas mejoran la digestión al elevar los niveles de ácido clorhídrico (ácido bueno) en el intestino. Tonifican el revestimiento intestinal, limpian el hígado y aportan calcio de reposición para prevenir la osteoporosis cuando el EBV provoca la formación de nódulos por todo el cuerpo, que consumen las reservas de calcio. Los limones y las limas también equilibran los niveles de sodio en la sangre, lo que permite que los electrolitos se vuelvan activos y mejora la actividad de los neurotransmisores que se ha visto obstaculizada por las neurotoxinas del EBV, causando niebla mental y otros síntomas neurológicos.
El ajo es antiviral y antibacteriano, y defiende contra el EBV matando células del virus. También mata al estreptococo, el cofactor del EBV, lo que reduce las infecciones urinarias, las sinusitis y las oportunidades de SIBO. El ajo ayuda a eliminar los desechos tóxicos virales y bacterianos del sistema linfático.
Receta de patatas al horno «estilo nachos»
Ingredientes de los nachos
- 6 patatas medianas
- 2 cucharaditas de aceite de coco
- ½ cucharadita de sal marina, dividida
- 1 aguacate, en dados
- 1 taza de tomate en dados
- 1 taza de cebolla picada
- ½ taza de cilantro picado
- ½ jalapeño, picado fino (opcional)
- 2 limas
- ¼ taza de Garlic Cashew Aioli (opcional, receta también de Thyroid Healing)
Ingredientes del Garlic Cashew Aioli
- 1 taza de anacardos
- 2 cucharadas de aceite de oliva
- 3 dientes de ajo
- 2 limones
- ¼ de cucharadita de sal marina
- ½ a 1 taza de agua
Preparación
- Precalienta el horno a 375°F. Pela las patatas y córtalas en rodajas de ¼ a ½ pulgada de grosor. Mézclalas con el aceite de coco y ¼ de cucharadita de la sal marina. Coloca las patatas en una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Deja espacio para que no se toquen ni se solapen. Hornea las patatas durante 20 minutos, dales la vuelta y hornea 10 minutos más.
- Mientras se hornean las patatas, mezcla en un bol pequeño el aguacate, el tomate, la cebolla, el cilantro, el jalapeño y el zumo de las dos limas.
- Prepara el aioli mezclando en la batidora los anacardos, el aceite de oliva, el ajo, el zumo de dos limones y la sal marina con ½ taza de agua. Tritura hasta que quede suave si quieres un aioli más espeso. Para una consistencia más líquida, sigue añadiendo en hilo otra ½ taza de agua mientras trituras.
- Coloca las rodajas de patata formando un montón en un plato de servir. Cúbrelas con la salsa de aguacate y rocía ligeramente por encima el Garlic Cashew Aioli si lo deseas (guarda el resto para acompañar otras comidas). Termina los nachos con el resto de la sal marina y ¡a disfrutar!
Consejos
- Experimenta con distintas variedades de patatas para obtener diferentes nutrientes, sabores y texturas.
- Para adelantar trabajo, prueba a pelar y cortar las patatas con antelación y a guardarlas en un bol con agua fría en la nevera. Así se conservan bien hasta tres días; solo tienes que cambiar el agua cada día y disfrutar de tener las patatas listas en cualquier momento.
Rinde 2-3 raciones.


